22 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

Recarga el hierro con la tarta de cerveza negra que sabe a chocolate

Tarta de cerveza negra con bizcocho de chocolate y frosting de queso y nata.

Tarta de cerveza negra con bizcocho de chocolate y frosting de queso y nata.

Una fina capa de espuma blanca flota sobre el amargo lúpulo teñido de negro. Hablamos de un pastel que a simple vista podría pasar por una jarra de cerveza pero es para todos los públicos.

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:

1 molde para horno de 23 cm aproximadamente

250 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente

250 ml. de cerveza negra con/sin alcohol

75 gr. de cacao en polvo sin azúcar

400 gr. de azúcar blanca

140 ml. de nata 35% de materia grasa

2 huevos

1 cucharada pequeña de vainilla en polvo

275 gr. de harina de repostería

2 cucharadas y media de bicarbonato

 

Para el frosting (la capa blanca superior):

 200 gr. de queso en crema

100 gr. de azúcar glas

100 gr. de nata para montar 35% materia grasa

 

ELABORACIÓN:

Para el bizcocho:

Precalentamos el horno a 180º durante aproximadamente 15 minutos. En un bol grande mezclamos el cacao, el azúcar, la harina y el bicarbonato hasta que queden bien ligados y de un color uniforme. Reservamos estos elementos secos.

En un cazo calentamos la cerveza junto a la mantequilla hasta que esta esté derretida. Cogemos la mezcla y la vertimos en otro bol grande y añadimos la nata líquida, los huevos, la vainilla y batimos bien hasta que la mezcla quede homogénea.

A continuación, sin dejar de batir incorporamos a la mezcla anterior los ingredientes secos que habíamos reservado al principio y removemos bien hasta que todos los ingredientes formen una masa. Podemos usar una batidora eléctrica para que la mezcla quede sin grumos. Aunque parezca bastante líquida no pasa nada.

Echamos la masa creada en el molde previamente engrasado con un poquito de mantequilla o aceite y horneamos a 180º de 40 a 50 minutos hasta que tenga aspecto de bizcocho de chocolate, por el color que le aporta la cerveza.

Sacamos el molde del horno y lo dejamos enfriar para poder sacar el bizcocho sin romperlo. Metemos un bol en el congelador para que se enfríe. El frío nos ayudará en la preparación del frosting, es decir, la capa superior de color blanco compuesta por queso y nata.

 

Para el frosting:

Ponemos el queso en el bol que hemos enfriado previamente y batimos para deshacerlo. Vamos incorporando poco a poco el azúcar glas y seguimos removiendo hasta que queden bien mezclados. Añadimos la nata y ayudados por unas varillas, manuales o eléctricas, batimos hasta que la nata quede semi montada. Cuando el bizcocho se enfríe untamos por encima la capa de queso y nata.

El contraste entre el bizcocho de color negro y el frosting de color blanco recordará el aspecto de una jarra de cerveza negra recién tirada en un auténtico pub irlandés.

La cerveza negra aportará a nuestro cuerpo el hierro esencial para recargar las reservas de este mineral tan importante para la producción de los glóbulos rojos, fortalecer el sistema inmunológico y reducir los riesgos de padecer fatiga y debilidad.  

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