29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Iglesias reformó su Código Ético para que los imputados no tengan que dimitir

Pablo Iglesias, este miércoles en el Congreso.

Pablo Iglesias, este miércoles en el Congreso.

El reglamento interno del partido morado obligaba a renunciar a cualquier cargo público imputado, posibilidad que planea en el "caso Dina". Pero alguien ha cambiado la norma.

Pablo Iglesias tiene por delante una auténtica yincana judicial. El titular del Juzgado de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, le investiga por dos presuntos delitos de daños informáticos y revelación de secretos en el caso Dina.

En estas últimas 24 horas se ha conocido que, además, el titular del Juzgado de Instrucción 42 de Madrid, Juan José Escalonilla, rastrea si la cúpula de Podemos que el vicepresidente lidera ha cometido sendos delitos de malversación de caudales públicos y administración desleal. Es el llamado caso Calvente.

 

A estos dos escándalos, ya en manos de los tribunales, se une además una supuesta investigación de la Agencia Antiblanqueo, revelada por el diario El Mundo, sobre posibles delitos en los pagos del régimen iraní a Hispan TV, en la que Iglesias tiene negocios con su productora en la realización del programa Fort Apache.

"Todo quedará en nada", aseguró este miércoles Iglesias ante la sucesión de problemas judiciales que le acorralan. Y sacó pecho desafiante:  "A nosotros nos llevan investigando desde que nacimos, es un elemento de salud democrática. Que se siga investigando, y que la investigación llegue hasta el final. Y nuestra máxima colaboración con la justicia, como siempre".

Sin embargo, a Iglesias le acecha también el Código Ético de Podemos, tanto en su faceta de vicepresidente segundo del Gobierno, como en la de Secretario General del partido morado. Es díficil saber si algo se temía el líder podemita sobre su futuro, pero lo cierto es que en la última Asamblea General impuso un cambio en el reglamento ético de Podemos. Ahora le sigue acechando, pero menos. La clave esta en el punto XI, apartado Q del Código de 2016.

Es decir, según este mandato interno, Iglesias debería dimitir de inmediato como vicepresidente si fuera imputado, algo que muchos expertos juristas vaticinan en el caso Dina, viendo el curso de la investigación del juez García Castellón.

Pero Iglesias y su secretario de Organización, Alberto Rodríguez, a quien salpica ahora el caso Calvente, pueden respirar tranquilos. Ese precepto de plena limpieza ética y transparencia duerme el sueño de los justos tras el cambio en la redacción del Código que ha impuesto el propio Iglesias. Ahora, un cargo público de Podemos solamente se ve obligado a dimitir cuando sea "procesado".

 

El líder de Podemos, este miércoles, durante su conferencia en los Cursos de Verano de la Complutense.

 

En cualquier caso, los escándalos que acorralan a Iglesias siguen chocando de plano con el famoso Código Ético del que tanto han presumido los dirigentes de Podemos. Más aún, cuando la propia Fiscalía investiga el supuesto trato de favor de los fiscales Anticorrupción a la abogada del vicepresidente el caso Dina, Marta Flor. Unos apaños que casan mal con lo que sentencia el epígrafe XII-b:

El famoso tic tac que Iglesias enarboló en 2015 es ahora un tic tac judicial. Los escándalos le acechan. Y un Código Ético nacido para distinguir a Podemos de los viejos partidos y de los viejos hábitos. A buen seguro son muchos los simpatizantes de primera hora que asisten estupefactos a la deriva del que fue su combativo líder por la ética, la limpieza y la transparencia.

 

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