Encuestas, encuestas y más encuestas

Según la tendencia actual, el PSOE quedaría primero, el PP obtendría segunda plaza que no la vería peligrar aunque bajara en escaños, Ciudadanos crecería, Podemos descendería y Vox entraría

Comienza la carrera electoral y con ello la carrera de encuestas, si es que alguna vez se ha detenido, porque desde hace dos años vivimos una sucesión constante de encuestas con intereses, y credibilidad, dudosas. Hace años, hacer una encuesta seria costaba mucho dinero, tanto para un partido como para un medio de comunicación, y se publicaban en cuanto apenas, concentrándose sobre todo en periodo electoral.

Ahora tienes cinco encuestas a la semana y basta con tener un perfil de Twitter para hacerla y publicarla. Da igual que no sepamos ni la muestra, en la era de las ‘fake news’ las encuestas ya no son un elemento para informar, sino para todo lo contrario, manipular la opinión y dirigirla hacia donde nos interesa.
Por poner un ejemplo, dos encuestas del mismo día de febrero de 2019: NC Report para La Razón asegura que PP y PSOE empatan y Casado será presidente con un pacto PP-Cs-Vox que supera de sobra la mayoría absoluta. Metroscopia, por el contrario, afirma que el PSOE se distancia y Sánchez sería presidente reeditando la suma del PSOE con Podemos y los independentistas ¿A quién creer?
Todo esto ha llevado a que las encuestas fallen más que una escopeta de feria, no sólo la del bochornoso CIS de Tezanos. No supieron ver el vuelco de Andalucía, ni el Brexit, ni la victoria de Trump, pronosticaron un sorpasso de Podemos o Cs que no se dio…

Ya nadie se las cree, y personajes como Tezanos sólo han hecho que sepultar su prestigio, pero aún así, podemos hacer una media de todas ellas e intentar sacar una tendencia general, que no un resultado aproximado, porque con un panorama tan cambiante, lo que hoy es tendencia en una semana puede no serlo.
Según la tendencia actual, el PSOE quedaría primero, el PP obtendría segunda plaza que no la vería peligrar aunque bajara en escaños, Ciudadanos crecería, Podemos bajaría considerablemente y Vox entraría con un número importante de escaños. Pese a ello, y a la espera de cómo se desarrolle la campaña y lo que pase hasta el 28 de abril, me atrevo a hacer estas apreciaciones:
- Al PP siempre se le infravalora en las encuestas y suele sacar mejor resultado que en los sondeos. El PP se enfrenta a un problema: que en las circunscripciones pequeñas pierda escaños que no vayan a Cs ni Vox (que ahí sacan cero) y beneficie al PSOE. El partido de Casado va a incidir mucho en esas provincias porque ahí está la clave de un buen resultado y que el PSOE no se distancie.
- A Ciudadanos le suele pasar lo contrario, siempre le dan más en las encuestas de lo que saca. El efecto Arrimadas, Malú y cualquier fichaje que se le ocurra a Rivera puede atraer votos, pero veremos si esta vez vuelve a estar hinchado en las encuestas.
- Aunque a muchos les parezca surrealista, el PSOE subirá votos y escaños por la simple razón de que ya tuvo el peor resultado en 2016 y ahora recupera votos que se le fueron a Podemos. Apelará a concentrar en él el voto útil de la izquierda y el miedo a la ‘extrema derecha’ para sacar un resultado que le permita a Sánchez gobernar.
Podemos bajará, pero veremos cuánto. Todos pronostican hundimiento pero sigue teniendo público fiel. Las encuestas por cierto no reflejan la ruptura de Podemos con Compromís o En Marea. Esto hará que el voto de izquierdas se divida más de lo que reflejan los sondeos.
Vox es la incógnita. Desde la entrada con 20 escaños al petardazo y sacar 40 y pico. Es difícil de pronosticar. La Ley d'Hondt juega en su contra. Puede sacar muchos votos, pero sólo escaños en las provincias grandes. Se puede dar la paradoja de que PP, Cs y Vox sumen la mayoría absoluta en votos pero no lleguen a los 176 escaños, volviendo a dejar la Moncloa en manos de Sánchez y compañía. De ahí la importancia de las circunscripciones pequeñas y la apelación al PP a no dividir el voto en esas provincias y concentrarlo en su candidatura.
La solución, el 28 de abril, que servirá además de ensayo de lo que pueda pasar en las autonómicas y municipales de mayo. Quien en abril sepa venderse como el vencedor, aunque no haya ganado las elecciones, tendrá ya dado un paso para ganar en mayo.

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