15 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El inolvidable “pico y pala” de Aguirre

Las imputaciones no son presunciones de culpabilidad y, en el caso de Aguirre, no entierran un legado político de envergadura que ha colocado a Madrid a la cabeza de España.

 

 

Es habitual en los políticos de talla, esos que se elevan sobre la mayoría de los que inundan las instituciones, que tras el paso por el poder su trayectoria y su legado se vean jalonados de luces y de sombras. De Esperanza Aguirre, ni siquiera sus acérrimos enemigos, que son legión (no solamente a su izquierda, sino en sus propias filas), dudan de que es una de esas políticas españolas de indudable figura.

La imputación en el “caso Púnica” de la expresidenta del PP madrileño entre 2004 y 2016 es un severo golpe, aunque de momento sólo sea un mero paso procedimental del juez instructor. A buen seguro va a ser utilizada por sus detractores, porque además puede servir de munición extra contra la recién investida presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

Sin embargo, es muy injusto enterrar una carrera política jalonada de enormes servicios a los ciudadanos por una decisión judicial con largo recorrido por delante. Y que, como en otras tantas ocasiones, puede quedar en nada.

 

En todos y cada uno de los escalones de la Administración por los que ha pasado (de concejal a ministra, de presidenta del Senado a presidenta autonómica), Aguirre es de esos pocos elegidos que “dejan honda huella”, y para bien.

Es muy injusto enterrar una carrera política jalonada de enormes servicios por una decisión judicial con largo recorrido por delante. Y que, como en otras tantas ocasiones, puede quedar en nada

Para los que quieren presentar burdamente a Esperanza Aguirre, por acción o por omisión, como la jefa de un lodazal, los hechos hablan por sí solos. Su gestión económica -alabada en toda Europa-, su apuesta por la reducción de impuestos y por la competitividad, sus medidas incentivadoras de la creación de empresas y de empleos, convirtieron durante su mandato en la Puerta del Sol a la Comunidad de Madrid en la locomotora económica de España.

No es fácil de superar

Ahí están también los hospitales, los colegios bilingües y kilómetros de metro construidos bajo su presidencia. Una gestión, además, que fue avalada cada elección por millones de madrileños, incluso por muchos que no militan en la derecha.

Ya en clave de partido, Aguirre supo llevar al PP de Madrid a los estándares ideológicos que siempre han sido su ADN, esos que defienden la mayoría de sus votantes: liberal en lo económico, abierto en lo político y nada dogmático en el plano moral. Vamos, que su receta de “pico y pala”, que tantos éxitos ha dado, no es sencillo que se supere. Ni que se olvide.

 

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