21 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Boicot en Cataluña a un libro que desnuda al "timador y xenófobo" Jordi Pujol

Pese al rechazo de editoriales y medios de comunicación catalanes, una biografía saca a la luz las mentiras que hizo de su propia vida y obra el histórico expresidente de la Generalitat.



Todas las mentiras de un mentiroso empedernido como Jordi Pujol han quedado al descubierto gracias a un documentado libro que retrata sus años previos a la entrada en política y que ha salido a la luz no sin dificultades, pues el mundo editorial y periodístico de Cataluña le está haciendo un boicot encubierto a una obra que deja por los suelos al icono del nacionalismo catalán.

El periodista y escritor que durante muchos años trabajó en La Vanguardia, Manuel Trallero, es el autor junto a Josep Guixà del libro en cuestión, titulado Pujol: todo era mentira. En él no se examina la figura de Pujol en su largo periodo como presidente de la Generalitat, una etapa que abarca de 1980 a 2003, ni tampoco los escándalos de corrupción que le han salpicado tanto a él como su clan. Concretamente, hace alusión a un Pujol anterior que bien podría explicar su comportamiento posterior, entre 1930 y 1962.

Durante mucho tiempo parecía un ser omnipotente, apabullando a todo el que se le ponía por delante. Trallero ha desgranado en los micrófonos de la COPE algunos de los perfiles del que es, sin duda, un personaje clave de la política española del siglo XX. Para empezar, se sacó de la manga su propia vida y obra:

Se había inventado su biografía y memorias. Nosotros solo nos hemos fijado en las primeras 150 páginas del primer volumen de sus memorias. Se ha inventado toda la biografía, al menos en lo que respecta desde 1930 a 1962.”

 

Uno de los motivos por los que se inventó su propia biografía, fue su padre: “Pujol decía que su padre era un bolsista independiente, lo cual es otra mentira. El padre utilizaba la actividad en la Bolsa como una simple tapadera. El padre era socio del judío David Tennembaum y las actividades que llevaban a cabo eran completamente ilícitas. Se dedicaban al tráfico de divisas y de diamantes. Eran todos negocios francamente muy oscuros, muy sucios.”

En la obra, Trallero y Guixà tratan de detallar donde se origina la famosa herencia a la que constantemente invoca Pujol. El origen es fundamentalmente de estas actividades ilegales de su padre y el socio: “Se conocieron en una casa de cambios que había al final de las Ramblas de Barcelona y era donde acudían todos los marines cuando desembarcaban en la ciudad, y eso era un negocio fabuloso y millonario.”

De su enfermedad mental al populismo

Cuanto más se conoce el personaje, más difícil resultar creer en lo que se llegó a convertir: “Pujol engañó a quien quería ser engañado. Es una mentira que los catalanes hemos comprado porque quisimos ser engañados. Era un timador. Pujol llegó a creerse sus propias mentiras. Con doce años padece una enfermedad mental que llegó a convertirse en una obsesión, pero esto no quita su clarividencia. Con 17 años escribió una carta donde está plasmado todo su programa político, incluida la xenofobia. Ya había previsto que había que hacer un programa populista, sin florituras intelectuales que hacía la resistencia cultural al Franquismo. Sabía que lo que había que hacer era el ‘Patufet’ (una revista infantil catalana), y el patufet de hoy en día es TV3. Es decir, lo que había que hacer era populismo, nada de elitismo.”

Una base ideológica que décadas más tarde le llevaría a gobernar con mayoría absoluta durante varias legislaturas la Generalitat de Cataluña, haciendo uso del victimismo de los catalanes: “El nacionalismo tiene una base sentimental, y Pujol encarnaba la Cataluña victimista que había perdido la guerra, y así se presenta a las elecciones, como encarnación de la víctima. Pujol era Cataluña. De hecho cuando la prensa osa a meterse con sus hijos, decía que quien se mete con sus hijos se mete con él y por tanto se mete con Cataluña.”

 

23 años de gestión con más luces que sombras y que, para Trallero, no servirá para que Jordi Pujol pase a la historia: “De Pujol no quedará nada, su obra desaparecerá. Su aportación fueron los Mossos, la escuela catalana y TV3, y todo ello tienen un futuro muy complicado.”

El libro ha sido editado por la editorial andaluza Almuzara. Y es que como no es difícil de imaginar, las editoriales catalanas se han negado a publicar la obra: “Ni tan siquiera se han puesto al teléfono. Te digo más, el director de La Vanguardia ha prohibido hablar de mi libro.”

 

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