El caso de la "viuda negra" de Alicante: un crimen repleto de interrogantes

La Policía lleva en volandas a Conchi, la sospechosa del crimen de la Albufereta.

La Policía lleva en volandas a Conchi, la sospechosa del crimen de la Albufereta.

El hombre asesinado el pasado lunes al desangrarse tras recibir varias puñaladas con un destornillador en una zona de la Albufereta, Alicante,  se había casado hacía dos semanas con Conchi, una mujer de 45 años que ya iba por su cuarto matrimonio y cuyo tercer marido también había muerto presuntamente de forma violenta, según apuntan fuentes de la investigación.

Lo que iba a ser una cena supuestamente romántica, se convirtió en una encerrona que costó la vida al camionero jubilado de 69 años, que según fuentes de su entorno, no las tenía todas consigo en esta extraña relación, y así se lo había hecho saber a algún allegado.  Su mujer, que según testigos presenciales se levantó de la silla de ruedas para “matarlo”, aunque ella aduce que intentó defenderlo de un supuesto agresor, presuntamente mantenía una relación con su cuidador, un hombre de 58 años, que al parecer vivía con esta "viuda negra” en el mismo domicilio de Sax desde hacía un año.

La presunta autora o coautora del asesinato tiene una minusvalía menor y un amigo de la víctima reconoció que el fallecido le contó que la detenida simulaba estar incapacitada para poder cobrar una importante indemnización por un accidente. De hecho, la Policía tuvo que entrar a Conchi en volandas al juzgado, porque ella se negaba a caminar.

Según fuentes de los vecinos de Sax, donde vivían la sospechosa con su cuidador, éstos siempre mostraban una conducta esquiva y apenas se relacionaban con la vecindad. Su comportamiento era muy discreto y pasaban largas temporadas fuera del domicilio.

Pero hay muchos interrogantes: ¿Por qué se casó Conchi con un jubilado que no tenía grandes recursos económicos –cobraba una exigua pensión- para supuestamente asesinarlo a las dos semanas de contraer nupcias? ¿Por qué este camionero de 69 años se casó con una mujer con la que no iba a convivir tras haber muerto hacía poco más de cuatro meses su antigua mujer, simplemente para que le hiciera compañía, una persona que presentaba ya un perfil muy oscuro y sospechoso? ¿Por qué lo citó en esta zona de la Albufereta, que ahora en verano, y sobre todo de noche, suele estar concurrido, aunque no de forma masiva? De hecho, fueron detenidos por una agente de policía fuera de servicio que paseaba por allí. ¿Por qué a la boda y posterior comida en un hotel apenas acudieron seis personas y esa misma noche el matrimonio no compartió cama? ¿Era una boda de conveniencia, pero cuál fue el móvil? Hay muchas más interrogantes que se irán conociendo con el paso de la investigación y que quizá ya la Policía conoce o intuye.

La cuestión es que en poco menos de dos años ya tenemos otra “viuda negra” en Alicante. La primera, Maje, de Novelda y en prisión por asesinar a su joven marido, ingeniero de 36 años; la segunda, Conchi y su cuidador, también en la cárcel por un crimen que tarde o temprano se esclarecerá.

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