20 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La humillación pública de Juan Carlos I al Rey Felipe hace estallar la Casa Real

Los Reyes Felipe y Juan Carlos, en una imagen reciente.

Los Reyes Felipe y Juan Carlos, en una imagen reciente.

El Emérito, cuentan en su entorno, estaba dolido por el veto a su hija Cristina en la celebración de su 80 cumpleaños. Por su cuenta y riesgo, en contra de la Casa Real, ha puesto remedio.

"Don Juan Carlos lo ha hecho exclusivamente por su hija Cristina y sus nietos. Le dolió mucho que no pudieran asistir a su 80 cumpleaños por el veto impuesto a Urdangarin en Zarzuela. Eso no quiere decir que Iñaki sea santo de su devoción, no lo fue nunca, mantiene que si su hija se hubiera divorciado, otra suerte hubieran corrido ella, sus hijos y seguramente la Corona."

Así lo cuenta en LOC un personaje allegado a Don Juan Carlos, tras conocerse que el Emérito había viajado este lunes, 15 de enero, a Ginebra para asistir a la celebración del 50 cumpleaños de Urdangarin, con quien su relación está oficiosamente rota desde que estalló el escándalo Nóos. No lo hizo a escondidas, pues el almuerzo tuvo lugar en un restaurante y congregó, además, a la Reina Sofía y a la Infanta Elena -que nunca han ocultado su apoyo a los ex duques de Palma-, y a familiares de Urdangarin.

Su presencia ha provocado estupefacción, pues desde que en agosto de 2013 la Infanta Cristina se exilió con su familia en Ginebra, no hay constancia pública de que Don Juan Carlos les haya visitado, ni siquiera en la comunión de su nieta Irene, celebrada en mayo de 2015, de la que fue el gran ausente junto con los Reyes Felipe y Letizia. A ello se une que Cristina y sus hijos le dieron plantón en la celebración de su 80 cumpleaños. La Casa Real vetó la presencia de Urdangarin y una vez mas la Infanta, que sí estaba invitada con sus cuatro hijos, hizo causa común con su marido, permaneciendo en Roma, donde viajaron de vacaciones tras pasar la Nochevieja en Vitoria. Allí se produjo un nuevo desafío de Cristina a la Casa Real y a Don Felipe, con el que la relación está rota desde que la despojó del ducado de Palma, pues asistió con Urdangarin y sus hijos a la Misa de Epifanía oficiada por el Papa, ocupando la fila reservada a autoridades, lo que al parecer negoció con el Vaticano a espaldas de la Embajada española.

 Algo que hace aún más inexplicable la presencia del Emérito en el cumpleaños de Urdangarin, quien está a la espera de que el Supremo resuelva su recurso a los seis años y tres meses de cárcel a los que fue condenado. No faltan quienes consideran que Don Juan Carlos ha secundado con su asistencia la afrenta de la Infanta Cristina al Rey Felipe. Eso cuando parecía que las relaciones entre padre e hijo pasaban por un momento dulce por los homenajes organizados por el cumpleaños del Emérito.

"El viaje de Don Juan Carlos a Ginebra ha sentado fatal en Zarzuela, y también a Don Felipe, pero no se lo ha tomado como algo personal. A él también le duele, sobre todo, la situación de sus sobrinos, incluso este verano en Mallorca les llevó a navegar y a cenar a un restaurante".

Cuenta la revista que es la primera vez que padre e hijo rompen su frente común contra Urdangarin. ¿Cómo se concibe que el Emérito asistiera a su cumpleaños? Según el personaje antes citado, "para Don Juan Carlos, que ha sufrido problemas muy graves de salud, llegar a los 80 era una meta que le ha hecho replantearse cosas, como acercarse a su familia, en especial a sus hijos. 

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