20 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El aplauso 'progre' al encendido elogio de la "bollería" de Manuela Carmena

El beso de Carmena y Errejón ante el colectivo LGTBI

El beso de Carmena y Errejón ante el colectivo LGTBI

Ha sido muy celebrado el juego de palabras de la alcaldesa sobre su afición a la repostería y su guiño al colectivo LGTBI. ¿Se lo hubieran festejado igual a una dirigente de centroderecha?

 

Manuela Carmena, con Íñigo Errejón siempre tres pasos por detrás, está trabajándose a conciencia aquellos filones de votos que son -o pueden ser- fieles. Como tiene que ser, por otra parte, en la arena política. Claro que la ínclita alcaldesa juega con la ventaja de disfrutar de la protección del sectarismo de la progresía, tan comprensivo y tolerante para los propios como violento e implacable con los que considera enemigos... aunque puedan defender lo mismo y con la misma retórica.

Así, a este Lector Perplejo le sigue llamando la atención la parrafada que se soltó la alcaldesa ante el colectivo LGTBI, rematada con esta afirmación repleta de doble sentido: "La bollería tiene muchísima importancia porque es dulzura, es suavidad, es delicia, algo con lo que se te llena la boca de felicidad". Y entre el alborozo general por esta declaración, la regidora madrileña puso broche plantándole un beso en la boca al lánguido Errejón.

Después de todas las bromas que han circulado sobre las madgalenas de la alcaldesa y de su afición a la repostería, incluso tendría su gracia que lo utilizara en hacer un juego de palabras para dar su apoyo al colectivo gay. Pero es muy difícil tomárselo así.

De principio, y por la pureza semántica, lo del término "bollería" para referirse al lesbianismo, es "malsonante y despectivo". Y debería serlo en todo momento y lugar.

Si una candidata del PP, Ciudadanos o no digamos Vox hubiera utilizado la palabra "bollería" para defender al colectivo LGTBI, la escandalera se habría escuchado en la Luna

Pero hete aquí que la izquierda, como el progresismo y el feminismo, solo son políticamente correctos cuando quieren; o dejan que sean incorrectos a quienes le da la gana. De modo que si la frase soltada por Carmena hubiera estado en boca de una candidata del PP; Ciudadanos y no digamos Vox, la escandalera se hubiera oído en la Luna.

Váyanse, pues, con sus aplausos, sus empalagamientos y sus amarguras impostadas a otra parte, por favor.

 

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