18 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La "erótica" de Sánchez le deja sólo una salida que puede salvarle de la quema

A estas alturas de la película que protagoniza el presidente del Gobierno lo más fuerte es que nadie descarta que opte por esta salida insospechada que puede volver a evitarle el descalabro.

Este martes Abel Hernández se hace eco de la "grave acusación" de Albert Boadella sobre Pedro Sánchez asegurando que "no distingue el bien del mal ni la verdad de la mentira".

Puede que "exagere un poco el gran comediógrafo y cómico catalán" pero lo que Hernández cree que al presidente del Gobierno se le puede aplicar con propiedad es el calificativo de Max Weber de "político del poder" que "tiende a buscar la apariencia brillante del poder".

A saber: "Sólo pretende disfrutar del boato del poder: honores, viajes oficiales, sensación de dominio y todas las demás ventajas. Lo que se conoce como erótica del poder. Actúa sin sentido alguno, sin responsabilidad, sin más objetivo aparente que permanecer en él. Es lo más parecido a un actor de la política. Procura llamar la atención. Se cree el centro del universo. Más que crear, representa. Su vida se convierte en una constante representación vacía de contenido. Si tiene que cambiar de opinión y desdecirse, lo hace sin inmutarse. Se acomoda a la dirección del viento".

Así las cosas, Hernández cree que la única salida que le queda a Sánchez para sobrevivir políticamente después de la experiencia andaluza y del rumbo de los vientos en Cataluña, es cambiar de socios y de política: "Y es capaz de hacerlo".

Teniendo en cuenta su "errática trayectoria y su deseo de estar en el poder hace que un cambio radical de conducta, antes de convocar elecciones, no sea del todo inverosímil. Sobre todo si le obligan a guardarse los presupuestos en el cajón y los soberanistas catalanes, sus socios aún, convierten, a medida que se acerca el gran proceso, la situación en insostenible".

Según Hernández, "el fracaso de la vía del diálogo y de la mano tendida serviría para justificar un cambio radical de conducta en la cuestión catalana. Rompería abruptamente con Podemos y regresaría de lleno a la vía constitucional. Si fuera preciso, volvería a aplicar, pero con mayor dureza, el artículo 155 de la Constitución".

En conclusión, "Sánchez se presentaría ante el electorado como un patriota cargado de razón, defensor de la unidad de España. Sería un golpe de efecto con probable rédito electoral abundante, que le salvaría de la quema. Tratándose de un político del poder, no conviene descartar éste o cualquier otro movimiento sanchista insospechado".

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