12 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Podemos señala a Vicente Vallés y agrede a toda la prensa independiente

Vicente Vallés

Vicente Vallés

El presidente del Gobierno no puede permanecer callado ante estas campañas: o las repudia en público con contundencia o se hace cómplice de ellas.

 

 

Podemos ha desatado una infame campaña de acoso y desprestigio contra Vicente Vallés, presentador de Antena 3 Noticias, por sus elegantes críticas y dudas sobre el papel de Pablo Iglesias en el caso de Dina Bousselham, la colaboradora que denunció el robo de un teléfono móvil cuyo contenido retuvo durante meses, a escondidas, el ahora vicepresidente tercero.

El portavoz del partido, Pablo Echenique, vertió graves insidias contra un periodista respetado, moderado siempre en las formas y agudo en el fondo, que se limitó a destacar las evidentes lagunas y falsedades que rodean al caso: Iglesias intentó pasar por víctima ante el juez, pero los hechos demuestran que es, cuando menos, sospechoso de montar o beneficiarse de una cloaca.

Que en lugar de dar explicaciones de por qué falseó una denuncia ante el juez, por qué se quedó con la tarjeta de Dina mientras acusaba a las "cloacas del Estado" de utilizarla contra él y por qué tiene tanto temor al contenido del teléfono; emprenda un ataque a un informador, retrata al personaje.

 

 

Pero no es nuevo. Desde sus inicios, Podemos ha convertido a la prensa independiente y crítica en un objetivo a derribar, en la tradición liberticida de los regímenes a cuyos líderes, no lo olvidemos, tanto asesoraron los fundadores del partido: hoy es Vallés, pero antes fueron y más tarde serán todos aquellos periodistas y medios alejados de su órbita.

La novedad es que ahora Iglesias es vicepresidente y su partido gobierna en España. Ya no son un grupo de antisistema alimentado por distintas cadenas de televisión pidiendo la expulsión de algunos periodistas de ciertas tertulias o, peor aún, deseando la desaparición de los medios de comunicación privados.

Y esa condición confiere una gravedad extrema a sus bravatas y obliga al conjunto del Gobierno a pronunciarse, empezando por el presidente, Pedro Sánchez. No se puede permanecer en silencio y presenciar cómo la mitad del Ejecutivo, con poderes y presupuesto públicos a su servicio, sigue acosando a la prensa y estigmatizando a los profesionales que le disgustan. Quien calla, otorga, presidente.

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