El adelanto electoral de Puig evita un papelón a la ministra Montero

Mónica Oltra llegando al Palau este lunes llamada por Ximo Puig

Mónica Oltra llegando al Palau este lunes llamada por Ximo Puig

El adelanto electoral de Ximo Puig tiene dos víctimas valencianas: la esperada visita de la ministra de Hacienda y un pleno en Les Corts para modificar la Constitución.

Va a haber adelanto electoral valenciano. Pero no para singularizar esa convocatoria, puesto que pasará de celebrarse con las municipales a hacerlo con las generales. Es decir, que pasará de Málaga a Malagón. Fin del debate sobre asuntos específicamente valencianos, que quedarán inevitablemente supeditados a la actualidad de la política española, que a su vez lo estará durante la campaña de abril por los asuntos catalanes que están en mente y en boca de todos.

Así de cruel es la vida. Ximo Puig “pega” sus elecciones a las de Pedro Sánchez no tanto para beneficiarse del influjo del inquilino de La Moncloa como para no verse afectado por lo que pueda pasar durante el mes siguiente. Entre el 28 de abril y el 26 de mayo, tras un resultado nacional que puede ser el de que los socialistas no sigan gobernando, se abrirán unas presumiblemente complicadas negociaciones para resolver el futuro de España que inevitablemente volverán a contaminarlo todo en la política española.

La reunión de Puig con María Jesús Montero, suspendida por el pleno extraordinario del Consell. Un alivio para ambos

Del mal electoral, el menos, ha pensado Puig. Aunque eso pase por sacrificar la agenda valenciana. Porque, pese a la apariencia contraria que supone independizarse del grueso de elecciones autonómicas, el adelanto valenciano tiene dos efectos contrarios autóctonos inmediatos: de entrada, la reunión de Puig con la ministra María Jesús Montero prevista para la tarde de este lunes ha quedado suspendida por la convocatoria de pleno extraordinario del Consell. Un alivio para ambos.

Recuérdese que la principal reivindicación valenciana al Estado es la reparación de la insuficiencia financiera al que el actual sistema autonómico tiene sometida a la Comunidad Valenciana. Desde el principio de su mandato Pedro Sánchez se ha negado a la necesaria reforma del sistema con el argumento de que no había tiempo para conseguir los preceptivos consensos. Parecida excusa a la que empleaba Mariano Rajoy cuando era presidente, y que los socialistas por entonces no admitían.

 

Hay una segunda “víctima” valenciana del adelanto electoral: el pleno de Les Corts previsto para esta semana en el que iba a ser sometida a votación la proposición de ley de reforma de una disposición adicional de la Constitución para así conseguir la reintegración del Derecho Civil valenciano. Ese pleno no va a tener lugar por disolución de la cámara valenciana.

 

El simple anuncio de adelanto electoral está siendo bien recibido por todos los partidos -qué otra cosa podían hacer- excepto Compromís. El primero en mostrar su enfado ha sido el alcalde de Valencia, Joan Ribó, para quien poner las autonómicas con las generales “es la peor aplicación posible de este derecho” del president de la Generalitat.

Mónica Oltra obliga a una reflexión "extra" a Ximo Puig

La mitad exacta del gobierno valenciano son consellers de la formación nacionalista de izquierdas. Cinco socialistas contando a Puig, y cinco de las filas de Mónica Oltra con ella a la cabeza. En teoría la convocatoria electoral es una prerrogativa exclusiva del president pero que debe aprobar su gabinete. Algunas fuentes periodísticas dan por hecho que habrá cinco votos en contra. También que Puig goza de voto de calidad, aunque estos días algún medio haya puesto en duda ese extremo desde la reforma del Estatut de 2006.

 

En cualquier caso Oltra lleva desde el viernes avisando en público de que no le gusta el adelanto, por “partidista”. Lo dijo en la mesa de portavoz del Consell, y se supone que se lo ha dicho en privado a Puig cuando éste le ha llamado al Palau a media mañana de este lunes. A la salida, la lideresa de parte de la izquierda valenciana ha dejado claro a los medios que ella le ha transmitido su opinión, y que sobre eso “él quiere reflexionar”.

La reflexión se acaba a las cinco, hora taurina a la que Puig ha citado a su gabinete para darle la puntilla a la legislatura. “Hoy es el día”, había declarado el barón socialista a primera hora en un acto de su maltrecha agenda de esta semana. La vicepresidente Oltra luce hoy un vestido en blanco y negro con un gran corazón en el pecho. Es el día, pero no desde luego no el de los enamorados.

 

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