07 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Losantos destroza a Irene Montero por "casi reírse" de Miguel Ángel Blanco

Irene Montero.

Irene Montero.

El periodista lo tiene claro porque "la fórmula de las carmenas y los kichis es la de los chapotes, terneras y oteguis: Estamos con todas las víctimas y contra todo terrorismo".

Coincidiendo con los 20 años del terrible asesinato de Miguel Ángel Blanco este miércoles no se habla de otra cosa en las columnas de opinión de los diarios que del punto de inflexión que supuso en la sociedad española. Federico Jiménez Losantos lamenta en El Mundo "que la batasunización de la política española, y, por tanto, el triunfo de los asesinos, es indiscutible. De serlo siquiera un poco, la horda podemita, que mide sus baladronadas en términos de nóminas, no se hubiera atrevido a calcar a la ETA en su rechazo a homenajear al símbolo de las víctimas del terrorismo. Porque la fórmula de las carmenas y los kichis es la de los chapotes, terneras y oteguis: "estamos con todas las víctimas y contra todo terrorismo". Y la que utiliza la Primera Dama Podemita (como suele llamar habitualmente el locutor a Irene Montero) para respaldar a los asesinos chavistas: "estamos en contra de toda violencia". Y casi se ríe". 

Losantos asegura que "Iglesias asumió plenamente el discurso de la ETA para legitimar sus crímenes cuando dijo en el célebre vídeo de la herriko taberna que sólo "la izquierda abertzale", o sea, la ETA, acertó en su análisis de la Transición y la Constitución del 78 como "un candado" de "los pueblos". Porque el tiro en la nuca a Miguel Ángel no fue más que un acto, no bien meditado pero legítimo, de defensa del Pueblo Trabajador Vasco contra la agresión del Estado Español. ¿Pues no liberó a Ortega Lara sin haber cumplido dos años en el zulo?".

En un artículo demoledor, ironiza: "Pero los asesinos sufren; las víctimas, ya no. Por eso Carmena dice que "hay que mirarles a los ojos y empatizar con ellos". Para etarras y podemitarras, en el terror todos son víctimas: los que mueren y los que matan. ¡Ah, esas familias que hacen largos viajes a lejanas cárceles para ver a unas personas cuya prisión sólo alarga la solución del conflicto! A las que van al cementerio y, en más de trescientos casos, no han conseguido que se juzgue al asesino, no las conocen. En realidad, sólo entorpecen el diálogo político y la solución negociada". 

 

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