22 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿Por qué hay cada vez más casos positivos de Coronavirus?

Todos los días nos informan de nuevos casos positivos de Coronavirus, pero ¿qué significado tienen estos datos?

Debemos valorar estos datos que nos ofrecen diariamente desde dos puntos de vista totalmente diferentes: negativo y positivo.

Claro que es muy negativo que cada día tengamos más personas afectadas clínicamente por el Coronavirus y que desarrollen la COVID-19, aunque una gran mayoría sea de forma asintomática o leve. Por supuesto que es negativo que cada día ingresen más pacientes en los hospitales y en algunos casos en las UCI y que desafortunadamente aumenten los fallecimientos, aunque no alcancen las cifras del principio de la pandemia.

Pero también debemos analizar los datos desde un punto totalmente positivo: hoy tenemos la posibilidad de realizar muchas más pruebas PCR, lo que nos está ayudando a realizar la detección precoz de los casos; hoy gracias a ello podemos actuar con mucha más antelación en el tratamiento temprano de los pacientes y hoy la edad media de las personas afectadas es mucho menor por lo que también es menor el riesgo de complicaciones y de fallecimientos.

 

¿Estamos ante una nueva oleada de COVID-19?

Para estar ante una “segunda oleada” deberíamos haber cerrado la primera y eso, sencilla y desafortunadamente, no ha sucedido. Seguimos en la primera oleada, pero en una segunda fase caracterizada por el fin del confinamiento y la vuelta a una “rara normalidad” que muchas personas no han interiorizado todavía y en la que tantas otras no cumplen las tres reglas de oro de la prevención del contagio: higiene de las manos, distancia de seguridad y mascarillas.

 

¿Son comparables los datos de ahora con los de marzo o abril?

Desde luego que no sin ningún tipo de duda. En marzo o abril, los pacientes acudían al Servicio de Urgencias acompañados por sus familiares y quedaban ingresados, muchos de ellos pasaban luego a la UCI y también muchos, demasiados, desafortunadamente fallecían. Los familiares no podían acompañarlos y volvían a casa y a su ambiente familiar y laboral en algunos casos, muchos de ellos contagiados y convirtiéndose en el verdadero vector del virus para otras muchas personas. En aquellos momentos no se hacían las pruebas, sencillamente porque no disponíamos de ellas.

Ahora, es el Sistema Sanitario el que localiza a los nuevos casos. Es cierto que también existen personas que acuden a urgencias, pero tienen un perfil de edad y de posibles complicaciones totalmente diferentes y además a todos sus familiares y contactos se les hace la PCR. Hoy disponemos de material suficiente para hacer un diagnóstico precoz a través de pruebas masivas, o bien a través del trabajo de nuestros “rastreadores”. Aunque a decir verdad, cada vez que me llegan mas informaciones de situaciones, incluso dentro de algún hospital público, donde los resultados de las pruebas se retrasan como consecuencia de falta de los reactivos suficientes.

 

¿Por qué ahora cada día tenemos más casos positivos?

En primer lugar, cuando se hacen las comparaciones de los casos con otros países europeos, deberían aclararnos que el método de inclusión de los “casos” no es el mismo en todos los países, como viene ocurriendo desde el principio de la pandemia. Una de las asignaturas que suspendió en su momento la Organización Mundial de la Salud.

Hoy se hacen muchas más pruebas diagnósticas en toda España, por lo que es lógico que cada día aparezcan más personas “positivas” a la prueba de la PCR. Pero más del 60% son sintomáticas y muchos pasan la enfermedad de forma leve y sin necesitad de hospitalización, seguidos por los profesionales de los Centros de Salud.

Para poder valorar los datos “cuantitativos” que nos ofrecen deberían aclararnos los siguientes aspectos de esos casos: número de pruebas que se hacen, de ellas cuantas son positivas, de éstas cuantas personas son asintomáticas y cuantas necesitan de ingreso hospitalario y de ingreso en la UCI, y por supuesto de los fallecimientos, pero también es necesario conocer la estancia media hospitalaria de los pacientes y el numero diario de altas clínicas.

Por otro lado, no se cumplen las medidas de protección en muchos casos: fiestas clandestinas, manifestaciones, concentraciones, jóvenes que se han quedado sin los locales de ocio nocturno pero que siguen haciendo botellón en diferentes lugares, aunque estén totalmente prohibidos, cada persona utiliza la mascarilla que quiere, muchas veces sin la seguridad adecuada y durante demasiado tiempo, y otras sin llevarla puesta adecuadamente, con la nariz fuera de la misma…

Estamos asistiendo a las noticias que acreditan que muchas personas no cumplen ni el aislamiento, ni la cuarentena impuesta por su médico, convirtiéndose en verdaderos vectores de contagio.

Otras tantas no acuden a realizarse la prueba, a pesar de estar citados para ello, por miedo a dar positivo y tener que quedarse en casa y correr el riesgo de perder sus ingresos económicos o incluso su trabajo. Por cierto, que una vez que el médico haya indicado el aislamiento o la cuarentena, todos tenemos derecho a la baja laboral y a que se respete nuestro puesto de trabajo.

Además, el transporte público se debe considerar un verdadero “foco de contagio” al no guardar en ninguno de los casos la mínima distancia física; y me refiero al AVE y el resto de los trenes, los autobuses y por supuesto el metro. Pero ayer desde la Comunidad de Madrid desmentían esta afirmación, y desde luego desconozco sus fuentes científicas para ello, al confirmar que el transporte público es totalmente seguro, porque ahora ya no es importante la distancia física, sino el uso de las mascarillas. Ahora nos dicen que lo importante es “el grado de ocupación”: todos los asientos disponibles y 3 personas por metro cuadrado. ¿Se ha hecho algún estudio que acredite esta decisión política? Yo desde luego, lo desconozco y lo peor es que estos “vaivenes” de las decisiones políticas, tan frecuentes por otra parte, contribuyen cada vez más al crecimiento de la ceremonia de la confusión y a que la población general pierda la credibilidad en quienes nos gobiernan. Otra razón que sin duda, contribuye al incremento de casos positivos.

En definitiva, tenemos muchos casos y seguiremos teniendo más con la incorporación de todos al mundo laboral ahora que volvemos de las vacaciones, y por la vuelta al colegio, pero todos podemos contribuir a disminuir el contagio si respetamos las mínimas reglas de seguridad. Se trata de cumplirlas por respeto al Coronavirus y por responsabilidad social con el resto de las personas, y no por miedo a las sanciones.

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud

Universidad Complutense de Madrid

@jsanchezmartos

 

 

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