23 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Lo que esconde Sánchez tras su petición a PP y Cs para que se abstengan gratis

Cunde la sensación en el PSOE de que están abocados a una investidura fallida.

Cunde la sensación en el PSOE de que están abocados a una investidura fallida.

La negociación con Iglesias ha encallado y en el PSOE cunde la sensación de que se encaminan a una investidura fallida. Ábalos, sin darse cuenta, delató este lunes a su jefe de filas.

Habían pasado solamente nueve días desde las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 cuando Mariano Rajoy abrió por primera vez la puerta a un gobierno de coalición con el PSOE y Ciudadanos.

Una idea que en las semanas y meses siguientes concretó más: Pedro Sánchez podría ser el vicepresidente si él quería, y también habría ministros de Cs. El final de la historia es bien conocido: no es no y repetición de elecciones. 

Este lunes el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, compareció furibundo después de una reunión de la Ejecutiva Federal para cargar contra el "bloqueo" del PP y de Cs y pedir a ambos la abstención para el inventor del no es no a cambio de nada. Gratis. 

En concreto, cuando le preguntaron expresamente qué estaba dispuesto Sánchez a ofrecer a Pablo Casado y Albert Rivera para que se abstengan, Ábalos soltó: "Podemos ofrecer para que se abstengan que se inicie la legislatura y el país inicie una senda de estabilidad y un horizonte de incertidumbre". Hasta ahí.

Lo que le gustaría a Sánchez es no estar en las manos de Iglesias

Ante la insistencia de los periodistas, el número dos de los socialistas acabó confesando la verdad: "Su abstención supondría una mayor autonomía política para el PSOE a la hora de llegar a acuerdos".

Ahí está el quid de la cuestión, el motivo auténtico. Sánchez quiere presionar a Pablo Iglesias. Se ha dado cuenta de que la negociación con éste ha encallado porque Iglesias no está dispuesto a renunciar a su objetivo de que haya ministras de Unidas Podemos en el Gobierno y el socialista, a su vez, no quiere traspasar esa línea. 

Dicen en el PSOE que tener a Iglesias o a alguien de su núcleo duro (la propia Irene Montero) en el Consejo de Ministros sería una bomba de relojería. Y además se escudan en que el PSOE y Unidas Podemos no suman mayoría absoluta, que necesitan a otros partidos y que esos partidos tampoco quieren a los morados en el Gobierno. 

Así que Sánchez ha optado por apretar a Iglesias tendiendo la mano al PP y a Cs, en lo que pretende ser un órdago pero en realidad más bien parece un farol a la vista del resultado: Casado fue este lunes a La Moncloa a decirle al presidente en funciones que él y los otros 65 diputados votarán no.

Rivera, incluso, rechazó reunirse con él porque según el líder de Cs ya le dijo todo lo que le tenía que decir el pasado 11 de junio en el Congreso: que votará "no" a su investidura y que forme gobierno cuanto antes con sus socios de la moción de censura.

"Ahora no se puede decir 'oigan, recurran a sus socios', ¡porque fueron los que no nos apoyaron en los Presupuestos y por eso hubo que convocar elecciones!", soltó Ábalos indignado.

El secretario de Organización acostumbra a ser transparente, y su actitud en la rueda de prensa dio muestras del pesimismo que se ha instalado en el PSOE, donde cada vez más se ven abocados a una investidura fallida en julio que pondría el contador en marcha para una segunda y definitiva en septiembre. Con la amenaza de una repetición electoral de resultado imprevisible. 

 

Pero es que además, ni siquiera valdría con que solo el PP o solo Cs se abstuvieran en el supuesto de que Sánchez e Iglesias rompan las negociaciones, tendrían que ser ambos a la vez. Si Unidas Podemos decidiera votar el contra -y hacerse el haraquiri seguramente-, habría más noes que síes en la segunda votación si bien Casado o bien Rivera mantuvieran su intención de oponerse. 

Iglesias insiste tras las presiones de Sánchez: quiere un ministerio  

En cualquier caso, el mensaje del socialista llegó muy nítido a Unidas Podemos, y fue el propio Iglesias el que se encargó del acuse de recibo. El líder morado entró en el programa Más vale tarde pasadas las 19 horas para insistir en que él tiene que estar en el Gobierno y pedir al socialista que tenga "respeto" por los casi cuatro millones de personas que le votaron el pasado 28 de abril. 

A Iglesias le preguntaron si Unidas Podemos sería capaz de votar "no" en la investidura si no consigue torcer el brazo a Sánchez y no contestó, pero sí le trasladó al socialista que a ningún candidato "serio" se le ocurriría ir a la investidura sin tener los apoyos amarrados. 

El socialista parece que sí, a juzgar por lo reiterado por Ábalos: habrá debate y votación de investidura "pronto", prometió. Sin concretar más.

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