23 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El vídeo de los terroristas de Cataluña no se responde poniendo velitas

Uno de los terroristas de Barcelona

Uno de los terroristas de Barcelona

La crueldad de las imágenes grabadas por los propios asesinos, entre risas y amenazas, no se responde solo llevándose las manos a la cabeza. ¿Cuántos más hay sueltos como ellos?

 

“Os vamos a llenar de metralla la cabeza, de las vuestras mujeres y la de vuestros hijos”. Esto lo decía uno de los terroristas de los atentados de las Ramblas y Cambrills. Mientras, otro se reía del daño que se puede hacer con un gasto de quince euros. Ellos dos y otro más aparecen en un vídeo espeluznante que se grabaron antes de las matanzas de 2017 en Cataluña.

Ninguno está en el juicio que comenzó este martes contra los terroristas supervivientes. Porque quienes acabaron con metralla fueron ellos, abatidos por los Mossos d'Esquadra cuando huían llevándose por delante todo lo que se cruzaba con ellos.

Pero aparte de doler hasta decir basta estas imágenes, plantean unas cuantas preguntas. ¿Cómo es tan fácil ser yihadista en España y en Europa? ¿Cuántas mezquitas ilegales están descontroladas, dañan a las que se dedican de verdad al culto y convierten en papel mojado los avisos de la propia Policía?

 

 

¿Por qué es tan sencillo hacer proselitismo en redes sociales y espacios de reunión mientras el Gobierno se dedica a perseguir verdades con la excusa de las fake news? ¿Hace falta un Ministerio de la Verdad para perseguir tal vez a medios solventes cuando revelan los trapos sucios de Podemos o las falsedades de Sánchez pero nos tragamos mientras la difusión libre de amenazas y captaciones de toda laya?

 

En resumen. ¿Cuándo demonios se va a tomar en serio Europa que no puede admitir que, con la excusa de la libertad de culto o la protección de la cultura propia, cuatro macarras atenten en Barcelona, París, Londres o Madrid con recochineo y tanta facilidad?

Si algo alimenta los extremismos es la tibieza de la política clásica. Cuando tíos así llegan, se instalan, se relacionan y se mueven con tanta facilidad; no se puede contestar con velitas y cantando el “Imagine” de John Lennon. Algo grave pasa cuando en España se pueden comprar y acumular 106 bombonas de butano sin que a nadie le llame la atención y obre en consecuencia.

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