14 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El mensaje del Rey a Sánchez, único responsable del bloqueo institucional

 

 

El Rey ha pedido a los políticos en general que hagan un esfuerzo por evitar nuevas Elecciones, que es la sutil manera en que el Jefe del Estado puede dirigirse indirectamente a Pedro Sánchez para que lo haga él, único responsable de la extraña situación que vive España desde que un ya lejano 28 de abril los ciudadanos acudieran a las urnas.

Un Jefe de Estado con las limitadas atribuciones constitucionales de Felipe VI, cénit institucional de un régimen de Monarquía Parlamentaria que le confiere competencias básicamente representativas, no puede ni debe participar en el debate político cotidiano; pero si es preceptivo -y necesario- que lo haga, de una manera genérica si se quiere, cuando está en entredicho la propia estabilidad institucional de la que él es garante.

 

Lo hizo en el clímax de la asonada independentista en Cataluña, con un impecable discurso que solo molestó a quien se frotan las manos cuando España entra en combustión, y lo ha hecho ahora desde Mallorca reclamando consensos para la investidura, apenas unos días después de que se negara a encargar Gobierno a nadie mientras no estuviera claro que disponía de los apoyos para ello.

Aunque don Felipe no puede decirlo así, el mensaje tiene casi un único receptor, que no es otro que el líder que lleva buscando la presidencia del Gobierno, con victorias electorales y sin ellas, desde 2015: entonces acudió a la investidura pese a su derrota con el PP y tras un pacto insuficiente con Cs. Después evitó con todas sus fuerzas que lo fuera Rajoy, pese a ganarle de nuevo ampliando la distancia entre ambos.

 

Es responsabilidad de Sánchez evitar Elecciones, por mucho que el inmenso altavoz mediático que le acompaña intente repartir obligaciones entre el PSOE, Cs incluso el PP

Más tarde lo logró con una moción de censura apoyada por Podemos y todo el independentismo al unísono. Y, finalmente, fracasó tras vencer al fin en las urnas pero ser incapaz de articular una mayoría que, a lo que se ve, solo es capaz de entenderse para destruir y si tiene al PP como objetivo.

Es responsabilidad de Sánchez, en exclusiva, evitar Elecciones y hacer prosperar su investidura, por mucho que el inmenso altavoz mediático que le acompaña intente repartir obligaciones entre el PSOE, Ciudadanos e incluso el PP. Y también es culpa de los socialistas, en esto secundados por el populismo de Iglesias, no haberlo logrado hasta ahora.

Maltrato a Ciudadanos

Y no parece que ninguno de los dos lo haya entendido, a tenor de la repetición de una secuencia deplorable que en julio acabó con una investidura fallida. Sánchez se niega a dialogar en serio con el resto de partidos y abre una absurda ronda de contactos con organizaciones sociales con la que pretende presionar a Podemos. Que, mientras, se dedica a lamentar su exclusión actual y a lamentar la ruptura del acuerdo previo, achacable en exclusiva casi a la codicia de Iglesias.

Entre ambos están dando un espectáculo deplorable que no se puede repartir con PP, Cs y Vox; capaces mientras de cerrar acuerdos cruciales en Madrid o Murcia y socios naturales para casi todo en el futuro. Con la excepción tal vez de Ciudadanos, maltratado por un Sánchez que le exige su respaldo gratuito sin cumplir una regla elemental de la democracia: ofrecer un acuerdo de programa y Gobierno que evidencie su deseo cierto de pacto.

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