22 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las últimas imágenes de la matanza de Estambul dan la pista clave a los expertos

El Estado Islámico ha reivindicado el atentado de la discoteca Reina donde el terrorista cuya cara ya circula por las redes mató a 39 personas. Mientras siguen trascendiendo fotos terribles.

Mientras las fuerzas de seguridad turcas continúan la búsqueda del autor del atentado contra la discoteca Reina en Estambul, siguen conociéndose detalles sobre su actuación en la madrugada del 1 de enero por boca de quienes sufrieron el ataque, como que disparó contra los heridos o que parecía conocer de antemano el lugar.

De hecho, en las últimas imágenes que han trascendido de los primeros instantes de la matanza se puede ver como varias personas buscan refugio agachadas mientras las primeras balas hacen saltar chispas al rebotar contra una barra metálica. Son los primeros proyectiles de una serie de 180, seis cargadores en total.

Las imágenes fueron grabadas por una cámara de seguridad ubicada en la entrada del local. Preceden a las de la llegada del atacante, que accedió al interior tras abatir al guardia de seguridad. Dentro mató a 39 personas e hirió a 69, a algunas de ellas de gravedad. El atentado ya lo ha reivindicado el ISIS y la policía de Turquía aún busca a su ejecutor, que logró huir haciéndose pasar por un civil asustado.

Mientras tanto siguen trascendiendo espeluznantes testimonios como el del libanés François al Asmar, que resultó herido en el brazo y se ocultó tras una mesa, se hizo el muerto tras ver cómo el atacante disparaba a los heridos que estaban en el suelo. "Hizo un disparo, así que pensamos, pensé, que era alguien enfadado o un borracho (...) pero unos segundos después, escuchamos una ametralladora", contó a Reuters desde la cama de un hospital.

"Estaba escondido detrás de la mesa, sentado en el suelo, pero mi hombro debía de verse. Nos estaba disparando en el suelo (...) me hice el muerto para que no siguiera disparándome", contó. 

"En cuanto entró en el club, comenzó a disparar y no paró. Estuvo disparando sin parar durante 20 minutos al menos", explicó Younis Turk, un ciudadano francés de origen turco. "Pensábamos que eran varios porque no paraba. Y también hubo algún tipo de explosión, lanzó algún explosivo", precisó.

El club Reina se encuentra situado a orillas del Bósforo y es frecuentado tanto por turcos acomodados como por turistas extranjeros, de ahí el que entre los 39 muertos y 69 heridos figuren ciudadanos de múltiples nacionalidades, especialmente de los países de la zona.

Según un informe forense citado por el diario Milliyet, algunas de las víctimas presentaban disparos a muy corta distancia o incluso a quemarropa. Mehmet Yilan, que trabajaba como camarero en el club desde hace doce años, aseguró que el atacante disparó deliberadamente contra las zonas más concurridas del club, situado en el barrio de Ortakoy, donde hay numerosos cafés y restaurantes.

"Irrumpió e inmediatamente se dirigió hacia las personas a la izquierda, que suele estar siempre más lleno (...) me pregunto si vino aquí antes porque parecía conocer dónde ir", relató Yilan, precisando que su jefe gritó a la gente que huyera. "Estaba disparando al azar pero apuntando a la parte superior del cuerpo. No solo quería herirles", subrayó. Yilan escapó hacia una estancia posterior junto con cinco clientes y otros dos empleados, luego bajaron a una terraza al borde del agua. Pese a las frías temperaturas, algunas personas saltaron al agua para escapar de los disparos.


"Siguió disparando todo el tiempo. Llamé a nuestro barco que traslada a nuestros clientes, pero siguió disparando hacia el agua también. El barco no podía acercarse", precisó Yilan durante el funeral de Fatih Cakmak, el guardia de seguridad que trabajaba en el club y que sobrevivió hace a unas semanas al contra la Policía junto a un estadio de fútbol cercano.

La Policía publicó este lunes las primeras fotos del atacante, que se cree que podría ser de Uzbekistán o Kirguistán, si bien otros medios apuntan a que podría proceder de la región china de Xinjiang. Al parecer, según la reconstrucción de los hechos que hace Hurriyet, el atacante llegó hasta el barrio donde se encuentra el club en un taxi procedente del distrito de Zeytinburnu, pero se bajó antes debido al intenso tráfico. 


Por su parte, los expertos consultados por el diario Hurriyet parecen coincidir en que el autor del atentado, que ha sido reivindicado por Estado Islámico, era un profesional con formación en el manejo de armas. El experto antiterrorista Abdulá Agar ha destacado su determinación y su "sangre fría". "Probablemente disparó estas balas antes en verdaderas zonas de combate. No tuvo ninguna duda en disparar a personas inocentes", subrayó.

El propietario del club, Mehmet Kocarslan, subrayó que la Policía había adoptado medidas de seguridad extraordinarias ante la celebración del Año Nuevo en los barrios a orillas del Bósforo. La Embajada de Estados Unidos había advertido de potenciales ataques en zonas frecuentadas por extranjeros, pero Kocarslan asegura que no había ninguna amenaza específica contra el club en particular.

 

 
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