14 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así cayó Sol Gallego: el Santander y laCaixa se hartaron de su deriva podemita

No es solo una operación mediática. Detrás del relevo de la directora de El País hay muchas claves más, de profundidad y con consecuencias. Son las siguientes.

 

 

 

No hubo una sola causa en la defenestración de Soledad Gallego Díaz. Pero sí una muy importante: el hartazgo del Banco Santander y laCaixa con la ‘reorientación’ de ‘El País’ por parte de la veterana periodista. La elección de Javier Moreno como sustituto tampoco ha sido casual.

Con la llegada de Pedro Sánchez, como ya ha relatado Esdiario, ‘El País’ decidió un ‘aggiornamiento’ tras unos años de apoyo a la causa de la vicepresidente del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Atrás quedaba la etapa de Antonio Caño y sus muchachos.

Era necesario hacer un guiño al nuevo presidente del Gobierno, a pesar de la pésima visión entre los ‘popes’ de la ‘vieja Prisa’ y una buena parte del accionariado que, sin embargo, planteaba dar un voto de confianza a Sánchez.

Sin embargo, la etapa de Soledad Gallego ha sido, en estos dos años, una “regresión” al pasado, caracterizado por una línea editorial errática, un alineamiento ideológico a la ingeniería social de extrema izquierda y la aparición de viejos fantasmas considerados una bofetada directa al rostro de Juan Luis Cebrián.

Para algunos, lo de Soledad Gallego ha sido un intento de trasladar una agenda de la ultraizquierda ‘cuqui’ al diario de referencia del centroizquierda. Hay quienes achacan esa labor a su alineamiento con el proyecto de ‘Ctxt’. A saber. Lo cierto es que la colección que anda pululando por las redes dice mucho al respecto.

Ese alineamiento también llevó a un hecho común: la consideración de que ‘El País’ estaba mutando desde una postura prosocialista a una claramente podemita. Como señalaba algún miembro de la redacción con evidente sorna: “Sol quería ser la Manuela Carmena del periodismo”.

 

Tal vez por eso se entienden fichajes como los de Maruja Torres o Joaquín Estefanía. Y por eso se comprende también que Torres se haya adelantado a los hechos con su propia renuncia tras conocer el final de Gallego. Su abrupta salida con el ERE de 2012 y su regreso de la mano de Gallego escoció a una parte considerable de la ‘vieja Prisa’, representada por Juan Luis Cebrián.

La paciencia empresarial no es eterna

Con todo ese panorama, las entidades que sostienen el accionariado de Prisa, incluyendo ‘El País’, prefirieron no exteriorizar el descontento con esa línea de izquierda radical. Al menos durante los primeros pasos del experimento. Se trataba de hacer un guiño al Gobierno de Pedro Sánchez.

lo que se avecina con ‘El País’ va más allá, porque supone el regreso de una antigua batalla que vuelve a librarse casi una década después

Sin embargo, las cosas se fueron complicando y el pararrayos de Javier Monzón, presidente no ejecutivo de Prisa, expresidente de Indra y ligado al Santander a través de Openbank, no fue suficiente. Sobre todo, después de ver que el periódico mantenía una agenda que chocaba de forma manifiesta con los intereses de los grandes accionistas. “Las quejas del alto empresariado por la deriva del periódico han ido en aumento”, señalan.

La crisis del Covid-19 fue la gota que colmó el vaso, junto con la labor de zapa de la ‘vieja Prisa’, nada partidaria de experimentos que se salieran de la línea habitual en lo político, lo ideológico y lo económico. El llamado “editorial mutante” publicado por ‘El País’ sobre el Gobierno, el PSOE y el apoyo de Bildu a la derogación de la reforma laboral fue uno de los ejemplos más palmarios.

Javier Moreno: un guiño al accionariado

La elección de Javier Moreno como sustituto de Soledad Gallego responde a una interpretación clara: poner al frente del diario a un fiel soldado de Cebrián, apartado en su momento por su pésima gestión del ERE. Sin embargo, Moreno, ‘El Químico’, nunca ha dejado de ser obediente.

Esa es su principal cualidad, la que le situó, como director de ‘El País’, como uno de los alfiles de Prisa en la “guerra del fútbol” (reabierta, estos días, en otros términos, y de la que también se hablará un poco más) y le hizo chapotear en las aguas enfangadas del ERE.

 

A lo largo de estos años Moreno ha aguantado su paso a la segunda fila. Ahora regresa, y eso es toda una declaración de intenciones por parte de sus jefes. Colocar al responsable del ‘adelgazamiento’ de la redacción no es inocente. Maruja Torres ha estado lista al salir corriendo.

Pero, además de la obediencia absoluta de Moreno, hay otro factor que no hay que desdeñar: ser un hombre en absoluta consonancia con el actual accionariado de Prisa. Recordemos que Moreno dirigió ‘Cinco Días’, el económico de Prisa, y conoce a esa clientela.

Pero lo que se avecina con ‘El País’ va más allá de todo esto, porque supone el regreso de una antigua batalla que vuelve a librarse casi una década después.

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