Hundir más nuestro pisoteado sector turístico

Isabel Celaá, ministra de Eduación.

Isabel Celaá, ministra de Eduación.

Todos nos preguntamos por qué Pedro Sánchez y su Gobierno mintieron a 47 millones de españoles con su súper grupo de científicos.

La ministra de Educación ataca al Reino Unido diciendo que la imposición de la cuarentena a los viajeros procedentes de España se debe a “intereses de otra naturaleza”. ¿A qué se refiere la señora Celaá? Estas declaraciones por parte de algunos miembros del Gobierno no se pueden permitir cuando hay en juego tantos puestos de trabajo y tantos ingresos que dejarán de llegar a nuestro país.

Habría que preguntarse si esta conclusión es a título personal o ha sido extraída de las últimas reuniones del Comité de Expertos fantasma. Ése que nunca existió y aprobó la desescalada en base a criterios políticos y no técnico-sanitarios. Ahora se entiende lo de Madrid. Fue un castigo a Ayuso, pero más que a ella, a los madrileños. Todos nos preguntamos por qué Pedro Sánchez y su Gobierno mintieron a 47 millones de españoles con su súper grupo de científicos.

Sería más constructivo que la ministra reflexionara sobre la tasa de desempleo en España, la más alta de la Unión Europea y casi el doble de la de Italia. El país vecino ha sufrido la pandemia con igual virulencia que nosotros, pero ha sido mucho más inteligente al contenerla y al no destruir empleo al ritmo que nosotros. En eso somos los number one.

Es cierto que todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión, pero da la impresión que hay intereses ocultos en malograr aún más nuestro turismo. Es de una irresponsabilidad sin límites el azuzar una llama incandescente en estos momentos y el Gobierno tiene la obligación de actuar con inteligencia y buenas formas para tratar de no hundir más nuestro pisoteado sector turístico.

Mucho más constructivo sería que la ministra de Educación se dedicara a trabajar duramente en la vuelta de nuestros niños a las escuelas. De momento sólo sabemos que se habilitarán pabellones para dar las clases y la comunidad educativa concluye que las medidas previstas por el Ministerio no son suficientes. 

Nuestros pequeños continúan en el limbo a nivel educacional y lógicamente ningún padre enviará a su hijo al colegio si no se garantiza la seguridad de nuestros escolares.

El curso debe comenzar a primeros de septiembre y si continúan creciendo los rebrotes, las posibilidades  de vuelta a las aulas son tan remotas como la transparencia de nuestro Gobierno.

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