19 de enero de 2021
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las baronías del PSOE en peligro de extinción: Page, Vara y Susana ya no cuentan

Page, Lambán y Vara: los barones, marginados por Sánchez.

Page, Lambán y Vara: los barones, marginados por Sánchez.

Ni la elección entre Junqueras o Arrimadas para los PGE, ni los indultos a los condenados por el 1-O, ni el acercamiento a Bildu, ni el acoso al Rey. Los barones, ninguneados como nunca.

"¿Dónde co... está el PSOE?". Esta pregunta con tono airado lanzada por un exalto dirigente de los socialistas en declaraciones a ESdiario, resume a la perfección la indignación que atraviesa a un sector del partido, mayoritariamente ligado a la vieja guardia de Ferraz y que asiste "perplejo" a la deriva de su último líder.

De hecho, este antiguo alto cargo del gobierno de Felipe González tira de ironía y se refiere al "silencio de los corderos" para definir la actitud acobardada de los antaño combativos barones -Susana Díaz, Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara o Javier Lambán- ante una deriva de Pedro Sánchez escenificada en una campaña de acoso y derribo contra la Corona, un entreguismo sin precedentes a los herederos políticos de ETA y una cadena de cesiones a los condenados por el 1-O.

De hecho, la de Felipe González, es la única voz que se ha podido escuchar en estos últimos días, junto a otros veteranos como Ramón Jáuregui o Alfonso Guerra.

Lo cierto es que la enmienda a la totalidad a la historia del PSOE impulsada a la vuelta del verano por Sánchez se está produciendo tras una absoluta marginación de los órganos decisorios de su partido.

La Ejecutiva Federal es un florero que ya solamente se convoca cuando el presidente lo ordena, el Comité Federal duerme el sueño de los justos, y el Comité de Política Federal se ha convertido en una escenificación en la que Sánchez se limita a esbozar a los barones sus intenciones.

La última cita de cierta enjundia se produjo el pasado 18 de mayo. Lo hizo de forma telemática para que Díaz, Page, Vara o Lambán respaldaran sin objeción alguna la gestión de Sánchez contra el Covid. Despúes volvieron a reunirse el 11 de septiembre y Sánchez en un mero trámite apenas explicó a los suyos la necesidad de aprobar los PGE -no concretó sus preferencias- y de renovar los órganos constitucionales. Nadie allí objetó ni preguntó nada.

 

El presidente del Comité Territorial del PSOE, Guillermo Fernández Vara, en la reunión del órgano que integran los barones el pasado 18 de mayo.

 

Un dato resume bien para lo que han quedado los antiguos barones. Antes de esas citas de trámite del 18-M y el 11-S, la última vez que Sánchez había llamado a sus líderes territoriales -eso que Moncloa llama cogobernanza- fue en noviembre de 2017.

Sánchez toma las decisiones que atañen al futuro político del PSOE en un reducido grupo de asesores que le rodean en la Presidencia, ajenos al partido y capitaneados por Iván Redondo sin que los órganos socialistas tengan ni voz ni voto.  A pesar de que son decisiones que están acorralando al Rey Felipe VI, blanqueando a Bildu e incendiando el Poder Judicial o la Fiscalía.

Llama la atención que la voz más crítica escuchada en los últimos días contra el secretario general haya sido la del recién elegido líder de las Juventudes del PSE. Victor Trimiño habló y Ferraz le envío de enmediato un mensajero con la mordaza.

En eso ha quedado el que iba a ser tras la llegada del sanchismo, el partido político más abierto, democrático y participativo de toda Europa. Por que, además, una cosa es lo que la muchos dirigentes callan en público y otra lo que rumian en privado.

 

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