22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Moncloa vendió como “error” un choque de planes entre Pedro Sánchez y Vara

Los teléfonos vibraron. El presidente del Gobierno pareció dejar a su barón extremeño como un simple convidado de piedra. Finalmente, cedió.

Pedro Sánchez acabó por ceder ante Guillermo Fernández Vara apenas una hora después de mostrarse presto a contrariar al presidente de la Junta de Extremadura, precisamente el primer barón en recomponer relaciones con el hoy jefe del Ejecutivo y el único en formar parte del equipo del nuevo PSOE al frente del Consejo de Política Federal. La entrada de Fernández Vara estuvo cargada de significación.  

Por eso, resultó si cabe más chocante la disposición de Sánchez a introducir una cuña en su relación con un nombramiento como la de la delegada del Gobierno en la región. El hecho es que el gabinete de comunicación del Gobierno llegó a informar, aunque en ningún momento a través de reseña oficial, que la designada era Ana Belén Fernández, edil socialista de Cáceres, secretaria de Cooperación y Desarrollo de la Ejecutiva Federal y devota sanchista.

Menos de una hora después, fue oficializado otro nombre, el de Yolanda García Seco, hasta entonces directora general de Política Agraria de la Junta.  

La lucha por designar a la Delegada en Extremadura culminó con una explicación que nadie cree: fue un error

Ahora bien, la web de La Moncloa tardó en colgar la referencia expresa a la designación por parte del Consejo de Ministros hasta pasadas las siete y media de la tarde del pasado viernes. Todo, oficialmente, había sido un “error”, debido según diversas fuentes, a que la opción de Ana Belén Fernández pudo estar sobre la mesa e, incluso, gustar, aunque finalmente fuera desechada.

La llamada del 'jefe'

El argumento para justificar la rectificación parece cuanto menos cuestionable. Más aún cuando distintas voces dan carta de naturaleza a una llamada de Guillermo Fernández Vara para acabar de imponer a la que siempre sonó para el puesto.

 

 

En efecto, el presidente extremeño no quería a la concejala cacereña de delegada del Gobierno de ninguna de las maneras. En su lugar, llegó a ser filtrado con antelación en la región la nominación de García Seco.

Todos los medios de comunicación de Extremadura dieron carta de naturaleza a la que iba a uno de tantos nombramientos del segundo Consejo de Ministros de la etapa de Pedro Sánchez. Tanto es así que la máxima coordinadora de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en funciones, Cristina Herrera, hasta cerró de antemano una cita con su “sucesora” para materializar el traspaso de poderes.  

Líder sin discusión

Aunque el liderazgo de Fernández Vara sea indiscutible en Extremadura, y así lo evidenció en sus primarias, Ana Belén Fernández se empeñó en apoyar un candidato que pudiese competir con él por el control del partido.

Lo creyó encontrar en la ex consejera y parlamentaria regional, Eva Pérez. Pero ni con todo el apoyo de los sanchistas Pérez pudo hacer sombra al barón. En esa ocasión, las bases evitaron desestabilizar a las siglas. Una derrota de Fernández Vara habría supuesto debilitar al presidente. A pesar de su regreso a Ferraz, Sánchez constató la fortaleza de las federaciones.

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