21 de noviembre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La bofetada épica del Parlamento de Flandes borra la sonrisa a Puigdemont

Peter Van Rompuy, diputado flamenco del partido cristianodemócrata. Fotografía del diario belga Standaard.

Peter Van Rompuy, diputado flamenco del partido cristianodemócrata. Fotografía del diario belga Standaard.

Ni siquiera los nacionalistas flamencos están unidos en torno a la causa del expresident, del primer ministro belga ha vuelto a renegar. "España es el único interlocutor de Bélgica".

Los únicos aliados que Carles Puigdemont cree tener en Europa se desmarcaron este miércoles de sus andanzas. Y por partida doble. Primero, en el Parlamento de Bélgica el primer ministro, Charles Michel, advirtió a sus diputados de que España es "su único interlocutor". Y, horas después, el partido flamenco N-VA -aliado tradicional del PDeCAT- votó en la Cámara de Flandes contra una iniciativa a favor de la independencia de Cataluña. 

Se trataba de una moción  de la formación ultraderechista Vlaams Belang en la que se pedía reconocer la independencia de Cataluña, tras la declaración unilateral del Parlament del pasado 27 de octubre.

El primer ministro belga advierte a Puigdemont: "Debe responder de sus actos ante la Justicia"

De hecho, la iniciativa tan sólo contó con seis votos favorables en una cámara de 124 escaños, los seis miembros de Vlaams Belang. Los nacionalistas flamencos del N-VA, a los que Puigdemont mencionó agradecido el martes en su acto con los 200 alcaldes independentistas, tampoco votaron a favor de la moción. Según explican a ESdiario fuentes comunitarias, es habitual que el Parlamento de Flandes rechace por sistema las iniciativas de los seis parlamentarios ultras.

Independentistas flamencos y catalanes, en una protesta.

 

Paradójicamente, el expresident también ha provocado una brecha interna en una región que tradicionalmente ha simpatizado con la causa independentista catalana. Durante el debate el Vlaams Belang llegó a acusar al N-VA de "ponerse de perfil". "Que los hechos acompañen a las palabras", reclamó uno de sus parlamentarios, que acusó al Gobierno español de utilizar "métodos de regímenes dictatoriales".

Matthias Diependaele van wal, el portavoz del N-VA, rechazó los encarcelamientos, pero no votó en consecuencia.

Muy críticos con Puigdemont y sus exconsejeros fueron los liberales de la Cámara integrados en el Open Vlaamse Liberalen en Democraten. "Violaron la ley a conciencia, sabiendo de consecuencias penales. Ni el separatismo regional ni el centralismo nacional no son la solución, son el centro del problema".

Algunos eurodiputados españoles han subrayado la importancia de esta votación en Flandes. Lo hacía así el portavoz de los populares, Esteban González Pons:

El primer ministro belga trata de apagar su fuego interno

Por su parte, el primer ministro belga, el liberal francófono Charles Michel, también avisó este miércoles de que su único interlocutor en esta crisis "es España" y que su Gobierno no interferirá en el proceso judicial abierto en Bélgica para decidir sobre la extradición de Puigdemont, de quien ha dicho que "debe responder de sus actos" ante la Justicia. Una clara advertencia que recibió el agradecimiento inmediato del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

"El señor Puigdemont es un ciudadano europeo que debe responder de sus actos, como cualquier otro ciudadano europeo, con derechos y obligaciones. Sin privilegios, ni como un 'subciudadano'", expresó Michel en una comparecencia ante la comisión de Interior del Parlamento belga.

"La cuestión judicial en Bélgica será tratada como un asunto judicial y no como un asunto político", enfatizó, para recalcar la separación de poderes y recordar que serán los tribunales y no el Gobierno quienes tendrán la última palabra sobre las cinco euroórdenes emitidas por la Audiencia Nacional contra Puigdemont, Toni Comín, Lluís Puig, Clara Ponsatí y Meritxell Serret.

El primer ministro tuvo que hacer frente a más de una docena de preguntas de diputados de distinto signo que le reprocharon su gestión de una situación que ha tensado las relaciones con España y que ha afectado a su propio Gobierno, cuya coalición se apoya en otros tres partidos flamencos; incluido el nacionalista flamenco N-VA, primera fuerza en las últimas elecciones.

Michel quiso dejar claro que su Ejecutivo "no tomó ninguna iniciativa" para facilitar la llegada del expresidente catalán y de cuatro de sus exconsellers a Bruselas y subrayó que Puigdemont eligió este destino como "capital europea" y "en ningún caso para inmiscuirse" en la política belga. 

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