19 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La izquierda se moviliza contra Vox y da a Pedro Sánchez una victoria cómoda

El PSOE vuelve a vivir muchos años después una noche electoral más que plácida. Y el escenario con el que soñaba Ferraz se cumple: sin las cadenas de Puigdemont, Torra y Otegi.

Pedro Sánchez ha escrito este domingo el última capítulo de su Manual de Resistencia, confirmando que, ciertamente, es un resistente de la política. Y, por primera vez desde que fue elegido secretario general del PSOE en julio de 2014, ha legitimado por fin su liderazgo con una victoria en las urnas. Sus cifras: 122 escaños, el 28.7% de apoyos y 6.990.000 votos.

A la rentabilidad que, indudablemente, el candidato socialista ha obtenido de su estancia en La Moncloa, del Boletín Oficial del Estado y de la impagable campaña mediática que sus viajes internacionales le han proporcionado en estos últimos diez meses, Sánchez ha sumado este 28-A una altísima participación, superando el 75%, la que ha sido la gran reivindicación de su campaña, trufada de su llamamiento al voto útil y de la movilización de la izquierda ante la irrupción de Vox.

Aupado también por el gran resultado de los socialistas catalanes, vascos y andaluces, Sánchez ha convertido sus 85 escaños del 26-J de 2016 en 123.  Mejora así el legado de su antecesor en el cargo, Alfredo Pérez Rubalcaba y logra doblar los resultados del PP. La victoria socialista es, a la vez, homogenea ya que el PSOE gana en la inmensa mayoría de las provincias y puede hacerse además con el control del Senado, y sus decisivos 155 y techo de gasto.

 

Y, lo principal, se le abre el horizonte que cualquier dirigente de Ferraz, con el gurú Iván Redondo a la cabeza, soñaba: liberarse de las cadenas de los socios más antipáticos para la mayoría de los españoles: los independentistas catalanes (ERC y JxCat) y los proetarras de Arnaldo Otegi.

La calculadora del 28-A le abre ahora a Sánchez dos posibilidades: desde la alianza con Ciudadanos -habrá que ver hasta donde llega el enfático compromiso de Albert Rivera de no pactar con el líder socialista bajo ningún concepto-;  a la más probable entente de la izquierda PSOE y Podemos con la "asistencia" del PNV, Compromís, y los diputados canarios y el del partido regionalista de Miguel Ángel Revilla. La conocida como geometría variable.

De momento, Sánchez pudo escuchar desde el balcón de Ferraz a un centenar de sus fieles gritando "Con Rivera no, con Rivera no". "Ha quedado claro", les contestó el presidente.

Y además, en clave interna, Sánchez cierra después de cinco años la carpeta de su liderazgo. con los resultados cosechados este domingo y la debacle de Susana Díaz, el sanchismo se hace definitivamente con el control absoluto del PSOE. Y, en un mes, su liderazgo puede quedar blindado para mucho tiempo en las urnas de las municipales y autonómicas.

Y es que los resultados de los socialistas en Cataluña, País Vasco y Andalucía han avalado la estrategia de Ferraz, dejando además en coma al PP en tres territorios decisivos para la gobernabilidad de el país.

Los resultados del 28-A dejan una imagen que no se registraba desde los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero. Decenas de militantes y simpatizantes celebrando la victoria del PSOE en estas elecciones generales. "Se nota, se siente, Pedro presidente" o "Isca, Isca, España es socialista", unas consignas coreadas mucho tiempo después.

 

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