21 de septiembre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cayetano muestra su cara más desconocida y deja loca a Toñi Moreno en Telemadrid

Toñi Moreno y Cayetano Martínez de Irujo.

Toñi Moreno y Cayetano Martínez de Irujo.

Ahora que la autonómica madrileña ha decidido echar el cierre a su programa la presentadora andaluza ha vuelto a hacer dudar a algunos, con la inestimable ayuda de un invitado "inesperado".

Cayetano Martínez de Irujo continúa con la promoción de sus memorias. Esta vez, De Cayetana a Cayetano le llevó a sentarse en el plató de Aquellos Maravillos Años, programa capitaneado por Toñi Moreno que Telemadrid cerró a traición por bajas audiencias.

En la última entrega del formato de la autonómica madrileña, Cayetano mostró una versión de sí mismo muy distinta a la que solemos ver en sus encuentros con la prensa: Dicharachero, bromista y muy sincero. El hijo de la desaparecida Duquesa de Alba se abría en Telemadrid para tratar uno de los temas más peliagudos y dolorosos de su pasado: su relación con Mar Flores.

Y es que a pesar de no querer mencionar su nombre, Cayetano aseguraba que la única vez que su madre se entrometió en su vida personal fue para decirle que no le gustaba nada la modelo. Un consejo que no escuchó y que, a día de hoy, se arrepiente sobre todo por el episodio que vivió con la boda de su hermana Eugenia Martínez de Irujo y el torero Francisco Rivera.

Él era el padrino de la boda, y su madre le pidió que no fuese con Mar Flores, algo ante lo que él se rebeló y amenazó con no acudir si no iba ella: "Mi madre dijo que yo no iba con esa persona porque no le gustaba. Yo la puse en la tesitura de que si esta persona no iba conmigo, no iba a la boda. Me negué por una cuestión de principios. Luego le pedí disculpas a mi madre y a mi hermana".

En lo referente a sus excesos, se sinceró completamente con Toñi Moreno: "Entre los 20 y los 25 años viví la noche de Madrid con toda su intensidad, con lo que te servía la noche de Madrid. La heroína era horrorosa y la cocaína era como el alcohol, algo fantástico. Yo entré de cabeza. Yo tenía unas características que era el principito de la noche de Madrid. A ver quién no se ponía hasta arriba. El Madrid de Tierno Galván era alucinante. Difícil salirse de ahí".

Una sinceridad que también pudimos ver en sus palabras sobre Alfonso Díez: "Alfonso ha sido una bendición. Hizo feliz a mi madre de verdad. Se ha demostrado su inteligencia, su discreción, su señorío, su integridad, antes durante y después", y recordó a Jesús Aguirre, quien le pidió perdón en su lecho de muerte: "La noche antes de morir me pidió perdón. Me dijo: Eras un chico joven y no te supe interpretar. Yo lloré y le abracé".

Una situación que emocionó muchísimo a Toñi Moreno en su despedida del programa de la parrilla: "Lo más grande que tienes no son los títulos nobiliarios. Lo sabes. Es la capacidad de perdón que tienes".

Con estas trazas, Aquellos Maravillosos Años mejoró algo con respecto a su última entrega con Terelu Campos al mando (3% y 55.000 espectadores) y anotó un 4.7% y 82.000, la segunda mejor cifra de toda la andadura del formato a excepción de la del 13 de noviembre.

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