¿Sería presidente Sánchez si la lluvia llega a frenar el mitin de Xirivella?

Hoy se cumplen dos años del primer acto de Pedro Sánchez en su retorno a la secretaría general del PSOE. Fue en Xirivella y la lluvia estuvo a punto de provocar su suspensión.

"Águeda, nos la jugamos a una carta, pase lo que pase. Asumiré la responsabilidad del desastre si se produce". "Míchel, eres un cabezón, pero bien. Así lo haremos". "¡Estupendo!. Confía, por favor. No podemos hacer nada más. La historia dirá si estamos tomando una buena decisión".

Esta conversación que transcribe Míchel Montaner, alcalde de Xirivella entre junio de 2015 y el mismo mes de 2017, en su libro ´El espíritu de Xirivella´ tuvo lugar entre él y la secretaria general de su partido en la localidad, Águeda Ferrandis. Se producía un 26 de noviembre tormentoso de 2016, día en el que reaparecía públicamente Pedro Sánchez, entonces arrinconado como exsecretario general del PSOE. Entre Montaner y Ferrandis estaban decidiendo si suspendían el acto o seguían adelante con él.

"Durante todo este tiempo me he preguntado qué habría sucedido en otras circunstancias. Desconozco si fue el AccuWeather, un presentimiento, un sexto sentido, magia... Nunca lo sabremos con certeza, pero, a veces, una decisión puede cambiar el curso de la historia", continúa relatando Montaner en su obra.

Esa determinación la adoptó el entonces primer edil de Xirivella a pesar de las reticencias de su secretaria general. Cumplió el juramento que se hizo el día en que Pedro Sánchez dejó su escaño de "hacer todo lo que estuviera en mi mano" para cambiar las cosas. Ante la fuerte tromba de agua y el riesgo de que desanimara a los militantes de Valencia y su área metropolitana de asistir a Xirivella aquel 26 de noviembre de hace dos años, Montaner decidió continuar adelante.

Sabía que era un todo o nada. ¿Qué hubiera pasado si hubiera decidido suspender el acto? O, quizás peor aún, ¿qué hubiera ocurrido si el acto hubiera seguido adelante pero el público, debido a la tormenta, hubiera resultado muy escaso? La imagen de un políticamente moribundo Sánchez ante un espacio vacío lo hubiera rematado. 

Montaner, como máximo responsable de la organización del acto, decidió que se celebraría, por mucha lluvia que cayera. ¡Eres un cabezón! Le decía su secretaria general. 

No obstante, ocurrió todo lo contrario. Montaner, como máximo responsable de la organización del acto, decidió que se celebrara, por mucha lluvia que cayera. Y la afiliación socialista abarrotó la casa consistorial de Xirivella e incluso aguantó gran parte de ella fuera para escuchar al resurgido líder, para auparlo en volandas.

"En ese preciso momento, la historia del Partido Socialista Obrero Español estaba cambiando, la estábamos cambiando entre todos. Había nacido el llamado Espíritu de Xirivella", concluye Montaner su relato de lo que sucedió aquella azarosa jornada. Ese 26 de noviembre supuso un rubicón en la carrera política de Pedro Sánchez. Dos años después no solamente ocupa la secretaría general del PSOE, sino que también dirige el Gobierno de España. 

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