15 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La cacería universitaria a Casado; la indulgencia con el currículo de Sánchez

Los trinos del día, a veces melódicos y a veces rebuznos, abarcan todas las modalidades: unos irritan, otros indignan y otros divierten. Juntos, resumen la actualidad de una forma peculiar.

 

 

Que a Pablo Casado le van a hacer la vida imposible lo sabe hasta el último mono de la función, hinchando hasta el apocalipsis cualquier dato biográfico que, en dosis mucho más superlativas, se gastan sus rivales políticos: demostrado por ejemplo que Pedro Sánchez infló su currículum hasta parecer poco menos que Kennedy, que no ha sido capaz de aclarar el origen de su tesis ni de desmentir con energía que se la hiciera un 'negro' en su nombre o que se inventó una jornada institucional en Castellón para irse con su mujer de conciertos; lo que importa es el máster del joven dirigente o, ahora, un artículo que publicó cuando se hacía la mili con lanza.

 

 

El ilustre Gabriel Rufián ha sido de los primeros en sumarse a la jornada cinegética, a cuento del uso de documentación pública de la web del Congreso para completar un artículo gratuito que Casado insertó ¡en 2012! en una revista institucional del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Un 'corta y pega' de toda la vida, que lo mismo sería muy llamativo para una tesina o una Tribuna periodística, pero parece ridículo para un boletín residual, uno de esos compromisos que a menudo soportan todos los políticos y cubren como pueden: en este caso, es bueno recalcarlo, con documentación pública de uso y disposición libre. No es suficiente para que los disparos cesen, y siempre desde los rifles más ilustres y reputados:

 

 

Y no podía faltar, para rematar el despliegue de estupendismo oscilante, la sabia opinión afectada del representante de guardia en Podemos, una Gloria Elizo conocida por clamar contra los hombres en general... salvo que se ponga la toga y defienda a unos salvajes agresores sexuales, en cuyo caso hace lo imposible por dejarlos sueltos en la calle:

 

 

Mezclar a Rato con Casado ya alcanza el paroxismo, pero viene bien para un relato melodramático de indulgencias vergonzosas con los propios y exigencias inalcanzables para el extraño.

Esa doble vara de medir que tanto denigra el ecosistema público, al pretender que haya reglas del juego distintas para cada caso. O como decía el clásico, y perdonen el vulgar aforismo, "al amigo el culo, al enemigo por el culo y al indiferente la legislación vigente". Obviamente, Casado está en la segunda categoría. Quizá es que le tengan miedo electoral.

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