La caída de Xàtiva: negociaciones y castigo severo

Felipe V recibió del general D´Asfeld un informe de la situación de Xátiva que propició que el rey decretase la quema de la ciudad como castigo ejemplar.

El año 1707 es conocido en la historia valenciana como un año nefasto. Algunos de estos hechos son la batalla de Almansa en la que las tropas austracistas son vencidas y se abren las puertas del Reino de Valencia a las tropas borbónicas, los decretos de Nueva Planta y la quema de la ciudad de Xátiva por parte de las tropas de Felipe V.
Este último aspecto guarda una pequeña anécdota muy poco contada aunque no se conoce mucho sobre ella por la falta de fuentes, pero hubo un intento de negociación por evitar la quema de la ciudad.
El 7 de mayo de 1707 la ciudad de Valencia había negociado y ratificado la capitulación a Felipe II de Orleans. Dicha capitulación fue muy complicada pues había habitantes de la ciudad que estaban dispuestos a seguir luchando y llegaron a amenazar con disparar a los jurados de la ciudad y estos se tuvieron que esconder en el tribunal de la Santa Inquisición donde vestidos de incógnito, salieron a negociar la capitulación según el diario de Josep Vicent Ortí.
Aunque la ciudad y la mayor parte del Reino ya estaba en el poder de Felipe V, aún quedaban focos de resistencia como Xátiva o Denia. Xátiva estaba defendida por un grupo de maulets y restos del ejército británico derrotado en Almansa.
Xátiva resistiría hasta el 6 de junio en el que la ciudadela sería ocupada provocando la huida de incógnito de José Marco que junto a un grupo de maulets rompieron el cerco y escaparon mientras algunos ciudadanos de la ciudad.
Aunque popularmente se considera a Felipe V el autor de las atrocidades cometidas en Xátiva, habría que poner al general francés que comandó el asedio como el promotor y principal causante. Este hombre era Claude François Bidal d´Asfeld.
Bacallar y Sanna, general borbónico sardo, en su obra Comentarios de la guerra de España e historia de su rey Felipe V, acusaba a d´Asfeld de cometer atrocidades en el Reino de Valencia sin dar conocimiento de estas al rey pues no permitía a los ciudadanos mostrar queja alguna.
D´Asfeld deportó a los ciudadanos setabenses a Castilla y perdonó a los que apoyaron la causa borbónica. Sin embargo, lo peor estaba por venir, y era quemar la ciudad de Xátiva. Felipe V recibió de D´Asfeld un informe de la situación de Xátiva que propició que el rey decretase la quema de la ciudad como castigo ejemplar.
Las noticias de las intenciones de quemar la ciudad llegaron a Valencia llegaron entre el 12 y el 17 de junio de 1707, que comprende el periodo de días desde que se notifica la rendición de la ciudad y el envío de la embajada para evitar su quema.
Dicha embajada enviada por las nuevas autoridades borbónicas de la ciudad de Valencia, habló con D´Asfeld para que no se quemase Xátiva. No se cuentan detalles de la negociación, pero d´Asfeld les afirmó que ya no había marcha atrás pues no había tiempo para anularla. La embajada, sin embargo, consiguió que se respetasen las iglesias y les dio permiso para partir a Xátiva a recoger los bienes ornamentales de las iglesias y traerlos a la ciudad de Valencia.
Esta embajada regresó el día 22 de junio con todos los bienes que se distribuyeron por las iglesias y conventos de la ciudad, además de que se trasladaron a la ciudad de Valencia a las monjas de Santa Clara, que provenían del monasterio de la Asunción de Xátiva y que se asentaron en el convento de religiosas franciscas de la puridad. También trasladaron a las monjas dominicas procedentes del convento de la consolación de Xátiva y fueron asentadas en el convento de Belén.
La ciudad finalmente fue quemada el 17 de junio de 1707 y ardió durante una semana. Su nombre fue cambiado por el de San Felipe y no recuperaría su nombre hasta las Cortes de Cádiz de 1812.


* Graduado en historia UV

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