Bous al carrer: no es cuestión de mala suerte

¿Quién vela por la integridad de esos menores a quienes, como este chaval herido en Onda, se les permite acceder a recintos en que se pone en riesgo su vida de forma totalmente innecesaria?

Hace unos días un joven de 19 años murió y otro de 17 años resultó herido como consecuencia de su participación en actos de bous al carrer.

Desgraciadamente, no son casos aislados. Según las propias memorias de bous al carrer que cada año publica la Generalitat Valenciana, en los últimos 5 años 16 personas han fallecido y 4.618 han resultado heridas en este tipo de eventos.

No es cuestión de mala suerte.

Es consecuencia de la irresponsabilidad de la administración que, además de permitir y promocionar el maltrato hacia los toros, vacas y becerros que suponen los bous al carrer, cuyo final para estos animales, aunque pocas veces se vea la sangre, es siempre la muerte, consiente que se ponga en riesgo la integridad de las personas.

Especialmente grave es que se siga permitiendo el acceso de los menores a este tipo de espectáculos, sobre todo después de que recientemente la propia Generalitat Valenciana haya aprobado la “Ley de derechos y garantías de la Infancia y la adolescencia”, donde expresamente se indica que “Las personas menores de edad no podrán participar ni asistir a competiciones deportivas o espectáculos cuyo reglamento contemple la producción de daños físicos o psíquicos sobre personas o animales o puedan implicar riesgos para la salud o seguridad del menor”.

¿Para qué queremos leyes si nadie hace que se cumplan?

¿Por qué hablamos de proteger a los y las menores si después no vigilamos su seguridad?

¿Quién vela por la integridad de esos menores a quienes, como este chaval herido en Onda, se les permite acceder a recintos en que se pone en riesgo su vida de forma totalmente innecesaria?

La voz de alarma también la da el Comité de derechos del niño de la ONU, que considera a la tauromaquia en sus sesiones, recomendaciones e informes, como una actividad violenta a la que se expone a los menores, vulnerando sus derechos a la integridad física y mental sin que exista justificación alguna para amparar legal o administrativamente la participación y asistencia de menores en espectáculos y eventos taurinos.

Con esta permisibilidad y genuflexión por parte de quienes nos gobiernan ante el sector taurino, no sólo abandonan y desprecian a los miles de toros, vacas y becerros que sufren y mueren cada año en la Comunitat, sino que permiten que la población se exponga a un riesgo totalmente innecesario. Y entre esa población se encuentran quiénes son más vulnerables, nuestros menores.

Así que me niego a que ante la muerte de animales y personas en nuestras calles, se hable del azar. No es cuestión de mala suerte. Es cuestión de no permitirlo.

*Coordinadora provincial de PACMA Valencia

 

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