Compartir servicios, clave en el futuro de los municipios

Falta valentía política y altura de miras para aumentar la cooperación municipal. Se trata de ahorrar recursos que invertir en políticas que redunden en mejora de vida de la ciudadanía

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos sobre el cierre, o no, de las diputaciones provinciales, la fusión de ayuntamientos o la mancomunación de servicios. El debate es, como todo, ancho y diverso, a pesar de que en mi opinión todavía no es ni maduro ni firme.

Es por eso que hay que abrir debate para empezar a hacer cambios en nuestra estructura municipal, pues recordemos que España es de los pocos países europeos grandes que no ha fusionado municipios y que mantiene una estructura provincial y una autonómica a la vez.

El cambio en la estructura del Estado llegará, pero es sin duda un proceso largo y costoso. Precisamente por ello no podemos quedarnos a la espera y debemos pasar a la acción. Tener ayuntamientos fuertes y ágiles capaces de responder a las problemáticas futuras es clave para poder dar respuesta a muchos de los problemas que vivimos en la actualidad y que, con mucha probabilidad, nos atacarán en el futuro.

La vivienda, por ejemplo, es un bien cada día más escaso y difícil de adquirir para muchos jóvenes que ven como tienen que abandonar sus pueblos o barrios para ir a buscar una alternativa habitacional más asequible lejos de los centros de los pueblos y ciudades.

Los bajos salarios que paga un mercado laboral cada día más exigente, la burbuja que vuelve y los pisos turísticos descontrolados que expulsan a vecinos de los centros turísticos son sólo algunas de las causas. Y este problema, amigos, es sólo uno de los muchos a los que nos enfrentamos quienes llevamos pocos años en el mercado laboral.

Los ayuntamientos son la institución más cercana al ciudadano, pues al fin y al cabo son ellos quienes atienden muchas cuestiones educativas (por ejemplo el mantenimiento de las escuelas), son ellos quienes nos dan más o menos espacios verdes y deportivos donde tomar un respiro en nuestra ajetreada vida, son ellos también quienes refuerzan muchas veces los servicios sociales autonómicos.  En mi opinión y como defensor del municipalismo creo que los ayuntamientos tienen que poder dar soluciones globales a los problemas diarios de los vecinos.

Los cursos formativos, los servicios sociales, el medio ambiente o el refuerzo en materia de becas son cuestiones en las cuales los ayuntamientos no pueden fallar, y esto tiene, evidentemente, un coste.

Tener unos ayuntamientos eficientes nos ayudará a que nadie se quede fuera del sistema, a no dejar caer a nadie. No obstante, no podremos conseguirlo si no trabajamos al gestionar mejor los recursos públicos de los que disponemos. Por eso creo que el compartir servicios, especialmente en comarcas como bien puede ser la de l’Horta donde los límites de los distintos municipios muchas veces ni consiguen diferenciarse, no es sólo sencillo, sino que es vital para poder garantizar una sana continuidad de estas instituciones.

Bajando al terreno práctico. Si un ayuntamiento compra, vamos a decir, 50 ejemplares de palmera, le saldrá más caro que si compra 100, porque a mayor cantidad suele bajar el precio. Si dos ayuntamientos cooperan (y tienen posibilidad legal de hacerlo) pueden ahorrar mucho dinero en compras. Y no sólo la cosa va de compras. ¿Por qué no podemos disponer de una Policía Metropolitana similar a la BESCAM de la Comunitat de Madrid que agrupa a todos los cuerpos policiales de pueblos pequeños para prestar servicios conjuntamente y cooperar?

La cooperación municipal, en definitiva, debe ser mayor para poder ahorrar recursos e invertirlos en reforzar aquellas políticas que redundan en una mejora de la calidad de vida del conjunto de la ciudadanía. Ahora sólo falta valentía política y altura de miras para hacerlo.

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