17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez sufre un gran escarmiento y la traca final de Iglesias acaba en ridículo

El gesto de Sánchez lo dice todo.

El gesto de Sánchez lo dice todo.

El candidato del PSOE y el líder de Unidas Podemos se culpan mutuamente de la falta de acuerdo en una sesión de sainete en el Congreso. Solo él sabe si lo intentará otra vez o ya elecciones.

Se acabó. Pedro Sánchez sale este jueves derrotado del Congreso por segunda vez en 48 horas, y sin saber si por su cabeza pasa hacer un nuevo intento en septiembre o convocar a los españoles a las urnas directamente. 

El resultado ha sido 124 votos a favor, exactamente los mismos que el martes, 155 votos en contra y 67 abstenciones:

En el hemiciclo se vivió un espectáculo bochornoso como colofón a una negociación que no lo ha sido menos, con el PSOE y Unidas Podemos enzarzados en un cruce de ofertas, contraofertas y filtraciones. Como les dijo a ambos el portavoz del PNV, Aitor Esteban: "Hace unos meses el problema era el relator. Ahora, el relato". 

Faltaban minutos para el comienzo del pleno y Pablo Iglesias escribía su discurso apresuradamente en su escaño, sin levantar la vista del papel salvo para consultar el móvil. Señal de que hasta el último momento el desenlace era incierto. 

Después vino la batalla campal. La de Sánchez y la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, contra Iglesias pero también la de Gabriel Rufián y otros portavoces de la izquierda contra ambos. "Mírenlos, miren a la derecha, están encantados de la vida, nos están aplaudiendo con las orejas. Cuánto tiempo, cuántos meses, cuántos años toda la izquierda nos vamos a arrepentir", se lamentó el portavoz de ERC, muy enfadado. 

Su discurso fue el de la rabia, el de la impotencia de quien ha intentado hasta el último momento poner de acuerdo a dos líderes a años luz. Yo soy de izquierdas y llevo en el ADN la derrota, y hoy aquí lo vuelvo a hacer. Debería darles vergüenza". 

El primero en subir a la tribuna fue el candidato del PSOE, que hizo un repaso de las últimas ofertas que en estos días su grupo ha hecho a Unidas Podemos. Y acusó a Iglesias de querer no un gobierno cohesionado, sino "dos gobiernos en uno".

"No quiero ser presidente a cualquier precio ni de cualquier gobierno (...). Si me hace elegir entre ser presidente y mis convicciones, elijo sin duda mis convicciones", sostuvo sacando pecho y con la bancada socialista puesta en pie.

Las caras largas entre los diputados del PSOE hablaban por sí mismas, a expensas de qué tendrá decidido su líder para los próximos dos meses. 

"Han demostrado que son incapaces de pactar para construir, solo se alían para destruir, como en la moción de censura", afirmó Pablo Casado, metiendo el dedo en la honda herida de la izquierda. Y Albert Rivera remató: "Después de esto, ¿alguien sensato piensa que Sánchez puede ser un buen presidente para España?".

Entonces llegó el turno de Iglesias, que se desmarcó con una propuesta sobre la bocina que resultó ser un fake en sí misma. Contó el líder morado que "alguien muy relevante" y con "mucha autoridad moral" del PSOE le acababa de mandar un mensaje sugiriéndole que pidiera a Sánchez que cediera a Unidas Podemos las políticas activas de empleo.

Y eso hizo él, retar al candidato del PSOE: "Renunciamos al Ministerio de Trabajo si ustedes nos ceden las políticas activas de empleo". Durante unos instantes de confusión se escucharon murmullos en el hemiciclo.

La ministra del ramo, Magdalena Valerio, reaccionó torciendo el gesto: resulta que dichas políticas están transferidas a las comunidades autónomas. Era lo que faltaba para rematar el sainete. 

Minutos después la portavoz del PSOE aprovechó el resbalón de Iglesias para dejarle en evidencia ante una España incrédula: "¿No sabe usted que las políticas activas de empleo están transferidas a las comunidades autónomas? Quiere el Ministerio de Trabajo sin saber cuáles son las políticas. Quiere usted conducir un coche sin saber dónde está el volante", le recriminó. 

El portavoz de Compromís, Joan Baldoví, se atrevió a verbalizar el gran temor de la izquierda: "Si vamos a elecciones habrá una abstención cabreada y militante en la izquierda". Y pidió, casi rogó:  "Pasemos página y empecemos a trabajar desde hoy mismo".

En las manos de Pedro Sánchez está decidir su próximo movimiento"Déjese de asesores, de estrategias y ponga a la gente de su partido a hablar", le pidió la portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas. Aunque nadie sabe a ciencia cierta si en los últimos días está improvisando o todo forma parte de un guión. 

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