01 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Por qué un republicano como yo firma en defensa del reinado de Juan Carlos I

Don Juan Carlos, en Las Ventas

Don Juan Carlos, en Las Ventas

El exFiscal General del Estado e histórico socialista explica qué está en juego con debate republicano y por qué él se suma a un manifiesto en defensa del legado del Emérito.

 

Hace unos días , Cesar Rodríguez Placeres, me entrevistó en Radio San Borondón para que explicara las razones por las cuales firmé el manifiesto "En defensa del Reinado de Juan Carlos ". Expuse ampliamente los argumentos que justificaron mi firma en dicho manifiesto, que, en resumen, fueron los siguientes:

El manifiesto no es una defensa de la persona del Rey Emérito sino de su Reinado, dejando claro que la conducta de Juan Carlos es personal, políticamente y éticamente reprochable, como lo fue la de su abuelo Alfonso XIII e Isabel II, y la de sus antepasados Carlos IV y Fernando VII.

Si bien el juicio mediático penal paralelo por unos hechos no destruyen la presunción de inocencia, derecho constitucional fundamental que ostenta cualquier ciudadano español, mientras no se declaren probados en una sentencia firme. En todo caso, la Corona, símbolo de la monarquía parlamentaria, forma política del Estado Español (artículo 1.3 de la Constitución), está por encima de quienes la encarnan en cada momento.

Juan Carlos fue, sin duda, uno de los artífices de la Transición, al lograr que el franquismo se hiciera el haraquiri aprobando, milagrosamente, la Ley para la Reforma Política. Por primera vez en la historia de España, se cambió un régimen político sin que se produjera una insurrección militar o una guerra civil.

 

La Constitución de 1978, que Juan Carlos, junto con otras personas y factores hicieron posible, unió por primera vez en la historia a las dos Españas, y ha sido las más trascendental e importante de la historia de España, que supuso un armisticio final de una guerra civil, de una larga dictadura, y de dos siglos de contiendas civiles, y ha dado lugar a la etapa histórica de mayor duración, de 40 años,  de estabilidad política, y progreso social y económico de la historia de España. 

Se han hecho conjeturas y suposiciones sobre el papel de Juan Carlos en el 23F, pero yo me quedo con lo que me dijo Santiago Carrillo personalmente, y ha dejado escrito en sus Memorias: “Si el 23 F en lugar  de estar en la Zarzuela un Rey, está un Presidente de la República, el golpe hubiese triunfado, o lo paraba el Rey o no lo paraba nadie”.

 

 

En su Testamento Político (pag.331, Galaxia Gutemberg ), Santiago Carrillo, escribió: “la actual Monarquía, y más precisamente el Monarca, ha hecho un papel sumamente útil para España, pero el pasado de la dinastía lo considero nefasto para España”.

A la pregunta de por qué un socialista que se considera republicano firmó el citado Manifiesto, respondí que el debate República-Monarquía,  ya se produjo en las Cortes Generales en la Transición a iniciativa de los socialistas, y es legítimo que pueda producirse de nuevo si se planteara una reforma constitucional que incluyera el título preliminar, que posibilite un referéndum sobre la forma de Estado.

Con la Constitución

En el debate de 11 de mayo de 1978 en el Congreso, intervino por el grupo parlamentario socialista  el líder histórico de Izquierda Socialista y catedrático de Filosofía, Luis  Gómez Llorente, que desmontó brillantemente la acusación de la artimaña socialista, exponiendo que:

“No es necesario ocultar nuestra preferencia republicana aunque hay ejemplos en que el socialismo, en la oposición y en el poder, no es incompatible con la Monarquía cuando ésta cumple escrupulosamente el respeto a la soberanía popular, es decir, cuando acepta sin traba alguna las transformaciones políticas y económicas que el pueblo desea en cada momento.”

Por eso, los socialistas hemos sido leales al Pacto Constitucional, defendido sin reservas por el presidente Sánchez y, por lo tanto, a la Constitución de 1978 y a la Monarquía.

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