30 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La indecente campaña política contra Madrid en pleno apogeo de la pandemia

Ayuso y Almeida, entre sanitarios del hospital de campaña en IFEMA

Ayuso y Almeida, entre sanitarios del hospital de campaña en IFEMA

El PSOE, Podemos y sus altavoces mediáticos intentan destrozar a Ayuso y Almeida en lugar de fijarse en su eficacia para, entre todos, derrotar a la pandemia.

 

La razonable y rápida respuesta de las autoridades madrileñas a la epidemia de coronavirus, que estimuló una reacción del Gobierno de España que había demorado incomprensiblemente desde finales de febrero, ha colocado sin duda a Isabel Díaz Ayuso como un referente de liderazgo político e institucional en las últimas semanas, sin que su propio contagio le haya mermado capacidad de decisión y disponibilidad.

Y la actitud de su compañero José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la capital, no ha hecho sino reforzar la impresión generalizada de que ambos han estado a la altura de las horribles circunstancias, sin que se puedan disparar los elogios en un contexto de muerte, contagios, confinamiento y saturación de las infraestructuras sanitarias.

Pero esa eficacia parece no haberle gustado nada a sus rivales políticos, los mismos que exigen -y logran- el respaldo del partido de ambos, el PP, y del conjunto de la oposición pese a que sus errores e irresponsabilidad quedan cada día más a descubierto.

Recurrir al desprecio y ataque del rival en lugar de convertirle en un espejo, para estar a su altura y trasladar a la opinión pública un mensaje de trabajo en equipo, de concienciación y casi fraternidad en tiempos tan duros; lo dice todo de los dirigentes y los partidos que están más pendientes de minar a Madrid que de actuar con su prestanza.

El "mando único" incompetente

Dedicar más tiempo a acusar a las autoridades madrileñas que a las sonoras lagunas en la adquisición de material -un problema mayúsculo que explica que España sea el país con más sanitarios contagiados del mundo- o las escandalosas imprevisiones del Gobierno; es una bellaquería indigna y fácil de replicar recordando que el mando único sanitario corresponde al Gobierno y que las compras centralizadas fueron uno de los primeros compromisos anunciados del superado ministro de Sanidad, Salvador Illa.

 

 

Y mentir, directamente, con el impacto de los inexistentes recortes sanitarios en Madrid para esparcir la idea de que ésa es la causa de la virulencia de la pandemia, es incompatible con el respeto por las víctimas y resta un tiempo precioso a la adopción de medidas. Madrid tiene la mejor sanidad de Europa junto a Estocolmo, según los datos oficiales del Consejo Europeo.

Y si no es suficiente con ello, y no lo es, lo decente es buscar remedios entre todos con urgencia. Que los mismos que desoyeron las alarmas oficiales de la OMS y de la UE, emitidas ya en febrero, hayan iniciado una vergonzosa campaña contra Madrid, aumentada por medios televisivos que se callan todas las lagunas del Gobierno de Sánchez, roza la desfachatez e indica algo de lo que el PP, Cs y hasta VOX deben tomar nota.

 

El consenso ofrecido no se está empleando en mejorar la respuesta colectiva al coronavirus, sino en intetar tapar en vano las múltiples vergüenzas del Ejecutivo y en invertir la responsabilidad para adjudicársela a la oposición, por "desleal" pese al cheque en blanco extendido a Sánchez; o por "neoliberal" allá donde Gobierna.

El alud de críticas al hospital de IFEMA aplaudido hace dos días por el fenomenal esfuerzo colectivo que supuso su puesta en marcha en tiempo récord, es el resumen de todo ello: allí se ha improvisado una respuesta formidable y útil, con errores fruto de las urgencias que pesan poco al lado de los aciertos que supone. Demoler su imagen para dañar a la Comunidad de Madrid no solo es injusto; además resta ánimos a una sociedad alicaída que necesita y merece esperanza.

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