10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las verdaderas razones de la incorporación de Ana Pastor a la vera de Casado

El fichaje de la dirigente más cercana a Rajoy arroja claves internas cruciales de lo que pasa en el PP y de un reto concreto que Pablo Casado se ha marcado frente a Sánchez.

 

 

 

Que Ana Pastor es un buen fichaje para Pablo Casado no lo discute nadie, ni dentro ni fuera del PP: su prestigio como ministra y presidenta del Congreso son reconocidos incluso entre sus rivales, que veían en ella esa combinación de rigor y experiencia trufada por una retranca gallega calcada a la de su gran mentor y amigo íntimo, Mariano Rajoy.

Ser la número dos por Madrid es pues una buena noticia para los populares, que recuperan a una dirigente que llegó a sonar incluso como sucesora de Rajoy, algo que ni ella misma promovió ni en realidad quería: el elegido por la antigua cúpula popular era Alberto Núñez Feijóo.

Ni Soraya ni Cospedal ni Casado: el presidente de la Xunta tenía la bendición de Rajoy, el respaldo de Pastor y, probablemente, una unanimidad casi absoluta que por alguna razón que algún día se conocerá no fue suficiente para que diera el paso. Decidió quedarse en Santiago de Compostela y dijo que ése era su compromiso con Galicia. Pero nadie se lo cree: hubo algo más. 

 

 

Y precisamente ese vaivén de Feijóo, unido a la pelea fraternal entre Soraya y Cospedal, fue el caldo de cultivo de la irrupción de Casado, haciendo bueno el dicho sobre los ríos revueltos y las ganancias de los pescadores, con un atrevimiento digno de encomio.

¿Pero por qué vuelve Pastor? Hay varias razones, y la más importante es que es el símbolo de la reconciliación entre Casado y Rajoy, cuya relación era más que fría desde que el primero relevara al segundo. Ahora todo ha cambiado, ambos charlan y se ven con frecuencia y la confianza preside la relación de los dos dirigentes. Pero no ha sido fácil llegar aquí, y los tiras y aflojas han sido tremendos durante un largo año.

Casado está en condiciones de ganarle a Sánchez en la circunscripción de Madrid y Ana Pastor ayuda mucho en el reto

La otra razón tiene que ver con Suárez Illana, el último número dos antes del aterrizaje de Pastor. En Génova no estaban del todo contentos con su rendimiento en la última campaña, pero tenían claro que ese nombre pesa mucho y que la única manera de retrasarle en la lista era poner por delante de él a alguien con mucho peso para que el cambio fuera incontestable: Ana Pastor cumple sobradamente ese requisito.

Guiños a todas las familias

Pero hay otro argumento, finalmente: en la circunscripción madrileña Pablo Casado puede ganar a Pedro Sánchez, con independencia de lo que ocurra en el conjunto de España. Allí el PSOE madrileño está desmovilizado y malherido, a la espera de la marcha de Ángel Gabilondo; y la pelea entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón presagia una buena movilización de esta parte del electorado, en detrimento del PSOE.

Presentar un ticket potente es pues, para el PP, un asunto vital y cargado de simbolismo. Cerrar de paso viejas heridas con el marianismo sin renunciar al aznarismo (ahí veremos a Carlos Aragonés o Gabriel Elorriaga), confirma la madurez de Casado y rememora su vieja escuela aguirrista: nadie como Esperanza Aguirre hizo de la integración y los guiños a todas las familias populares una especie de arte. Algo que el ecosistema popular agradecerá, tras una primera etapa en la que muchos se sintieron "represaliados".

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