La ciudad no es para mí. Dos gallos en un corral

“Alerta antifascista” responde a la perfección a las exigencias de la consigna fácil y pegadiza, no exenta del riesgo de violencia que conlleva.

Créanme o no, borré –para no pasarme de listo- en mi última opinión sobre las cosas del comer, dos líneas que auspiciaban sorpresa en las andaluzas. Ahora, a toro pasado (expresión más suave de entre las castizas) el término de moda es extrema derecha.

Es sabido que el recurso más pobre, el que denota debilidad argumentativa, el último por lo que tiene de indigno, el definitivo por lo que suele tener de eficaz, es el invento del enemigo público número uno. Y el diseño de una consigna contundente que oculte, a la vez, una profusión de acciones menores de despiste y objetivos parciales de repercusión inmediata.

“Alerta antifascista” responde a la perfección a las exigencias de la consigna fácil y pegadiza, no exenta del riesgo de violencia que conlleva, como ha podido observarse de inmediato en las capitales andaluzas.

El numerito de los podemitas en el aniversario de nuestra Constitución, no es menor, ni por inconsecuente despreciable, pertenece a los complementos.

El pretendido logo republicano –la gran sorpresa- ha resultado una copia torpe de una publicidad cosmética. Como el que sí y el que no a los presupuestos sanchistas sin solución de continuidad. Puro marketing de tercera. Flojean.

Aunque Errejón dice saber –tal vez por algún que otro día pasado en la universidad malagueña cuando la beca famosa- que no hay 400.000 fascistas en Andalucía, pese a la arenga del gran timonel. El pulso de liderazgo que no cesa.

Y dice la todavía Presidenta andaluza que solo se regenera lo que está degenerado. (En mi cole después de una aseveración así solía añadirse … “y pa degenerao tú). Conste que ella no lo ha hecho, ni siquiera insinuado.

Lo de Valls es más curioso, porque es gallo invitado. Cuando Rivera ya tiene a Arrimadas para vigilarse las espaldas, que en este terreno el machismo del viejo dicho ya perdió vigencia. Y dice Valls a la SER –digo yo que para agradar a sus oyentes- que con VOX no hay que tratar, para que el otro hable de “todos los escenarios” y de responsabilidad.

(Qué manía con los escenarios, reconocimiento de que han hecho de la política espectáculo. Poco edificante, por cierto)

Lo del villano polichinela Torra –pobres mossos- y el forajido de Waterloo -pobres mossos- ya es de máximos con la fantochada del Consell de resistencia recién inaugurado en Bruselas. Aunque tal vez conviniera cambiar gallos por ratas en esta ocasión. Oíganse los gritos salvajes contra Ortega Lara de sus cachorros.

Por el momento, sólo por el momento, Abascal y Casado parecen reinar en sus corrales respectivos sin mayor dificultad.

Los españoles, ajenos a esas peleas de liderazgo, continuamos peleando a diario por la dignidad y el pan, indignados por su frivolidad e ineficiencia.

 

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