13 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La encrucijada de Casado

El líder del PP digiere poco a poco el peor resultado histórico de su partido, sumido en un dilema, con poco tiempo y atrapado entre Ciudadanos y Vox.

 

 

Desde la medianoche del domingo, Pablo Casado vive al borde del barranco, apoyado en esa barandilla que separa el suelo firme del vacío. La cúpula popular busca una solución fácil y rápida a un problema, el de la crisis del Partido Popular, que es muy complejo.

Porque es un mal con muchos síntomas, distintos orígenes y diversos tratamientos. El líder popular se encuentra con un problema añadido: no tiene tiempo, que es seguramente lo que más falta le haría.

Vista la reaparición de Casado tras el primer Comité Ejecutivo Nacional del PP después del “desastre”, a más de un dirigente de su partido y a muchos de sus sufridos militantes les puede caber la impresión de que sus asesores le han recomendado una estrategia que amenaza el gran capital que debe guardar un líder a toda costa: la credibilidad.

Sobre Vox

¿Puede entenderse que el viernes ofreciera a Vox entrar en su gobierno y apenas 72 horas después se despache contra ellos con la misma etiqueta de “ultraderechistas” con la que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias intentan deslegitimar la opción de Santiago Abascal

Los bandazos son malos consejeros. ¡A ver si después de criticar el “sectarismo” del PSOE y el “veletismo” de Cs, el “nuevo PP” cae en esos mismos defectos!

A Casado unos le reprochan su pasado como alto dirigente del marianismo mientras otros lo tachan poco menos que de títere de José María Aznar. Sin embargo, el inquilino de la planta séptima de Génova 13 tiene un contrato firmado con esa militancia que le eligió bajo la indiscutible fórmula de “un militante, un voto”.

Un plan que debería llevar adelante. Una apuesta indiscutible por la regeneración. Por la limpieza integral de cualquier rastro de corrupción. Por el rejuvenecimiento y la democratización de sus estructuras. Por la puesta al día de los valores que han sido, son y serán el ADN del centro derecha: la libertad, la igualdad de los españoles vivan donde vivan, la economía de libre mercado y la unidad de España respetando, como siempre hizo el PP, su indudable pluralidad.

¿Veletismo?

Y todo ello desde unas formas moderadas que no son en absoluto incompatibles con una defensa rotunda en el fondo de sus planteamientos ideológicos. Las elecciones del 26-M planean sobre Pablo Casado como una afilada espada de Damocles.

Y, lógicamente, hay nervios a su alrededor. Pero los bandazos y las prisas son, también en política, malos consejeros. ¡A ver si después de criticar el “sectarismo” del PSOE y el “veletismo” de Cs, el “nuevo PP” cae en esos mismos defectos!

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