El Elche empieza a tomar forma en el Camp Nou

La derrota por la mínima en el Camp Nou deja muchas pistas de cómo será el equipo de Almirón.

El Elche llegaba al Camp Nou para disputar por primera vez en su historia el Trofeo Joan Gamper. Muchos éramos los que nos conformábamos con que Messi no tuviera un día inspirado y pudiéramos volver a casa con menos de cinco goles en contra en el zurrón. 

Almirón, que viajó con la única novedad de Tete Morente en la convocatoria con respecto al amistoso frente al UCAM, y con los recuperados Fidel y Víctor Rodríguez, planteó un once muy reconocible al de la temporada pasada, con una defensa de cinco que se convertía en tres cuando los ilicitanos atacaban, con Fidel y Josan como carrileros y Dani Calvo, Josema y Gonzalo Verdú en el centro de la zaga.  

Apenas se habían disputado los primeros dos minutos sobre el césped del Camp Nou y un pase de Jordi Alba dejaba en franquicia a Griezman que hacía el primero y el que iba a ser el único de la noche. Todo hacía presagiar lo peor, y es que una derrota abultada a una semana del inicio liguero podría dejar la moral muy tocada. Sin embargo, el Elche se asentó bien en el terreno de juego, con un centro del campo comandado por Jony Álamo y Nuke Mfulu, y un Tete Morente que empezó a dar pistas de porqué los aficionados del Málaga lloran tanto su marcha, mucho descaro, calidad, desborde y llegada del linense en su primer partido con la casaca franjiverde. 

Almirón, como ya advirtió en la rueda de prensa previa al partido, quiere que su equipo salga controlando el balón desde atrás, pero que a la vez sepa fajarse bien en defensa cuando toque y pueda sorprender al rival con contraataques rápidos. Ayer la punta del ataque ilicitano era para la pareja Nino, Pere Milla, que a pesar de que no desentonaron lo más mínimo, se vio que el equipo precisa de un "9" de las características de Jonathas, es decir, el típico delantero que cuando el rival te presiona muy arriba, sepas que puedes tirar un balón largo para pelearlo y aguantar de espaldas a la defensa contraria. 

Hemos hablado de diez hombres, pero no me he olvidado del que fue el más determinante sobre el terreno de juego del Camp Nou, y no es otro que el fue el mejor portero de Segunda División la pasada temporada y del que será, sin duda alguna, una de las revelaciones en La Liga Santander en esta temporada, Don Edgar Badía. El catalán volvió a demostrar lo que mejor sabe hacer, paradas imposibles para mantener a su equipo. Unas paradas que si ayer sirvieron para que el conjunto de Almirón no le perdiera nunca la cara al partido, durante el campeonato le darán muchos puntos al Elche.

A día de hoy sólo faltan seis días para el estreno liguero frente a la Real Sociedad, partido que se disputará en el Martínez Valero el próximo sábado 26 a partir de las 18:30 h. No debemos caer en el error de que el equipo ya está listo para competir en Primera División con lo visto ayer, porque la Real vendrá con dos jornadas disputadas y con un gran rodaje de pretemporada, algo que el Barça, como el Elche, no ha podido hacer. Además, los fichajes que han venido de fuera de LaLiga, por protocolo sanitario, sólo se incorporarán al grupo tras pasar dos PCR con resultados negativos, por lo que Sánchez Miño y Lucumí no estarán disponibles hasta mitad de semana. Esto, unido a que aún faltan entre ocho y nueve hombres por llegar, hace que el primer partido del Elche en su retorno a Primera vaya a ser muy complicado. 

A pesar de todo, por lo visto hasta ahora en los despachos de la entidad Ilicitana, Bragarnik quiere hacer las cosas bien, y la fuerte apuesta por Raúl Guti, que se convertirá en el fichaje más caro de la historia del Elche, deja claros indicios de ello. El argentino quiere fraguar un equipo que no pase apuros para mantenerse en la máxima categoría y si su silencio de cara a los medios y a la afición lo cubre con hechos, bienvenido sea, aunque no por mucho tiempo claro está. 

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