07 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El “verso suelto” Margallo irrita a Méndez de Vigo y al desdeñar su labor

Méndez de Vigo y Margallo, juntos en un acto en una foto de archivo.

Méndez de Vigo y Margallo, juntos en un acto en una foto de archivo.

Hoy por ti, mañana por mí. Paquete devuelto. No fue la primera ni será la última que el ex ministro arree directos al mentón a ex compañeros de Gabinete. Ajo y agua.

“Decía un general alemán: “La paz siempre es posible. Basta con rendirse””. Así de contundente se mostró José Manuel García-Margallo días atrás en una entrevista concedida al programa La Linterna de la Cadena COPE. Ofreciendo una nueva muestra de su condición de “verso suelto”, deploraba de esa guisa la revocación de la LOMCE. El hasta hace un cuarto de hora jefe de la Diplomacia española le movía la foto a Iñigo Méndez de Vigo, titular de Educación y portavoz de un Gobierno con el suelo de cristal, empeñado en ventear la marcha atrás de la legislación como fruto de su impronta dialogante para pacificar una de las áreas más conflictivas de la anterior Legislatura.

El carácter conciliador y la capacidad de muñir consensos del nuevo Ejecutivo para empedrar sus pasos resultan, a ojos de García-Margallo, una capitulación ante el PSOE que habría logrado “un vuelco total en una ley vital”. La mejor forma, tal vez, de hacer patria. No fue la primera ni será la última vez que el veterano político va por libre y se desvincula de las decisiones del Gabinete de Mariano Rajoy. Las “cosas del gallo Margallo”, como aseveran algunos en ambientes populares, son digeridas como un mal irremediable. Sin embargo, eso no impide que ciertos mensajes caigan como auténticos directos al mentón. Sus reproches hicieron arder como una mecha, según ha sabido ESdiario de fuentes solventes, a Méndez de Vigo. “¿De qué va, éste?”, vino a manifestar el hoy voz y rostro del Gobierno.

Un abismo político y hasta personal separa hoy en día a Méndez de Vigo y García-Margallo, quienes fueron durante años socios de despacho y compañeros en el Parlamento Europeo. La confianza entre ambos se rompió

Un abismo político y hasta personal separa hoy en día a Méndez de Vigo y García-Margallo, quienes fueron durante años socios de despacho y compañeros en el Parlamento Europeo. La confianza entre ambos se rompió después de mantener una relación repleta de altibajos. Iñigo Méndez de Vigo trabó por su cuenta en la pasada Legislatura, a espaldas del ministro de Exteriores, según las malas lenguas, una cercanía con Mariano Rajoy, acompañándolo como secretario de Estado para la UE a todas y cada una de las cumbres europeas. Esa proximidad al Presidente, y su excelente labor, hicieron de él un peso pesado de la Diplomacia. Sea como fuere, hay una diferencia objetiva de enfoques y de estrategias y José Manuel García-Margallo promete convertirse en la conciencia pertinente del PP y sacar de quicio a más de un ex compañero de Gabinete.

Que García-Margallo es un cuerpo extraño dentro del Grupo Popular es algo que ha quedado meridianamente claro. En cuanto se ha asegurado la codiciada y disputada presidencia de la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, ha respondido a la perfección con lo que es su carácter: ir por libre, revivir el “fuego amigo”, pese a poner en un brete a su supuesto Ejecutivo. Pertrechado en el retiro de lujo con el que Rajoy ha buscado premiarle los servicios prestados, el ex ministro puede acertar o equivocarse en sus apreciaciones pero tampoco debería olvidar que quien toma ahora las decisiones no es él. Eso resulta ser lo que hay.

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