22 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Gobierno que confinó a España hace ahora como si el virus no fuera con él

El Ejecutivo ha pasado de encerrar a todo un país durante casi cien días a comportarse como si, en adelante, todo lo que ocurra es responsabilidad de los ciudadanos o las Comunidades.

 

 

La nueva costumbre tras el levantamiento del Estado de Alarma va a ser narrar en directo, como si se tratara de un siniestro carrusel vírico, el minuto y resultado de los rebrotes en España: 36 se han detectado desde el primer día de libertad, con Huesca como principal foco y Murcia también señalada, tras los primeros episodios en el País Vasco y Gerona.

Lo sigue contando Fernando Simón, sorprendente Premio Castelar 2020, un galardón concedido por una asociación "progresista" que utiliza al portavoz gubernamental de la pandemia para, en realidad, blanquear así la dañada imagen del propio Pedro Sánchez.

Estas nuevas alertas eran muy de esperar, dado que las únicas medidas imperantes son ya las que cada uno, individualmente, sea capaz de adoptar para protegerse a sí mismo: lo bueno que tienen es que son bastante eficaces y seguir con mascarilla, distancia social e hidrogel resultan suficiente en buena parte de los casos.

Todo lo demás es una enorme incógnita agravada por un Gobierno que se comporta como si nada tuviera ya ver con él y por unas Comunidades Autónomas que empiezan a darse cuenta del problema que les han trasladado.

 

 

Ahora podrán ellas decretar incluso confinamientos, lo que prueba la artificiosidad de un Estado de Alarma presentado como única manera de imponer ese tipo de cuarentenas, pero también serán responsables de todo lo que ocurra en adelante.

En todo caso, una cosa es que el mismo Gobierno que ha tenido encerrada a casi toda la población durante casi 100 días se desentienda y otra que, además, se dedique ahora a asustar con a la ciudadanía de segundas oleadas del coronavirus de las que no da dato alguno. Simplemente las anuncia, como diciendo que si pasa es culpa de cada uno o, en todo caso, de su presidente autonómico.

Esto no es serio. Hemos pasado de cerrar España a cal y canto porque permitieron el mayor contagio de Europa con su imprevisión y su sectarismo a abrirla del todo sin tener claro qué hacer, cómo actuar y a qué atenerse en definitiva.

Si en España se ha sufrido como en casi ningún lugar del mundo fue por los retrasos en adoptar medidas. Y si no lo hacemos ahora, será por nuestra responsabilidad y autoprotección. En ambos casos, el Gobierno hace aguas. Pero en los dos, también, lo único que parece preocuparle es que la culpa siempre parezca de otro.

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