28 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez derrochará como nadie para pagar el Gobierno más "obeso" de la historia

Si sale adelante, el Ejecutivo nacerá con una paradoja: mientras subirá los impuestos a casi todos, derrochará en sí mismo más que ninguno. Éstas son las claves de ese Gobierno a retales.

 

 

Si tiene una pequeña empresa, el Impuesto de Sociedades le va a subir. Poco o mucho, pero la presión fiscal del nuevo Gobierno no se limitará al "Ibex 35". Y tampoco tendrá la fortuna de que le dejen financiar sus deudas: eso va a quedar limitado, según le cuentan a El Topo, a los chiringuitos públicos que todos conocemos.

Apuntamos uno de entrada: los parques científicos-tecnológicos de las Universidades españolas, en su mayoría opacos engendros para que rectores, sindicatos y patronales perpetraran de las suyas, en nombre de valores tan necesarios como el I+D, dejando pufos y oscurantismo... que ahora van a costear los curritos y las pymes españolas. Un bochorno.

Pero a lo que íbamos: esa asfixia para unos, los de siempre, va a coincidir con el mayor dispendio que ningún Gobierno de la democracia haya hecho en sí mismo desde 1978. Ningún presidente se atrevió a tener tantos ministros y tantos Ministerios como va a tener Sánchez, si finalmente sale adelante su investidura.

Hasta 20, le cuentan a este Topo, con la subsiguiente estructura de Secretarios de Estado, Direcciones Generales y toda laya de asesores, infraestructuras, papelería y demás adornos propios a cada cartera. Y es que en realidad va a haber un Gobierno A y un Gobierno B, uno del líder del PSOE y otro de Pablo Iglesias, que estarán física y políticamente separados.

 

Los cuatro ministros del jefe de Podemos y él mismo se verán con el resto cada viernes, empezando por el próximo si no hay sustos en la investidura, pero trabajarán aislados el resto de la semana. Si el tamaño es uno de los peajes de las alianzas, la separación es uno de los indicios de la incomodidad que, en el fondo, siente el PSOE con Podemos.

El partido morado, por cierto, está algo desbordado por su estreno en la gestión nacional: le faltan cuadros solventes (no aspirantes a sueldo, que hay cola) y experiencia por todos los lados, aunque intentarán encontrarla en excargos y asesores del partido en otras Administraciones locales y autonómicas; en consultoras especializadas y, ojo, en el ámbito internacional.

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