16 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La estrategia de Urdangarin para salir ya de la cárcel tras un año entre rejas

Iñaki Urdangarin, saliendo de los juzgados

Iñaki Urdangarin, saliendo de los juzgados

El exduque de Palma se afana por encontrar el modo de dejar de inmediato la prisión de Brieva en la que ha vivido sus primeros 12 meses entregado al deporte y en medio de una gran soledad.

Con menos visitas de las deseadas por parte de su mujer, la Infanta Cristina, y sus hijos y una inevitable soledad, Iñaki Urdangarin celebra esta semana su primer año en la cárcel de mujeres de Brieva, en las inmediaciones de Ávila. Un aniversario que solo va a espolearle aún más en sus planes desesperados para salir cuanto antes de entre rejas y seguir cumpliendo en un régimen menos espartano los 5 años y 10 meses de condena por los delitos de malversación, prevaricación y fraude, entre otros, relacionados con el 'caso Nóos'.

De hecho, está pendiente una nueva reunión con la Junta de Tratamiento de la prisión para solicitar el tercer grado. En ello ya está trabajando su abogado, si bien todo apunta a que no lo lograr hasta finales de año, como suele ocurrir con la mayoría de presos.

 

En la decisión de los miembros de la Junta influirán muchos criterios y disponer de un círculo familiar y de amistad que le atienda y le cuide durante sus salidas es primordial. De ahí que ahora el propósito fundamental del cuñado del Rey Felipe sea conseguir un trabajo por vía de su entorno social más cercano y otros contactos.

“Algo conseguirá, aunque sea de administrativo en el club deportivo que dirige su hermano”, han comentado fuentes próximas al exduque de Palma citadas por el portal Vanitatis, aunque su abogado no se ha manifestado públicamente al respecto.

Sí es conocido que pidió a comienzos de año la revisión de su régimen de segundo grado para obtener permisos, pero fue rechazado. La petición se puede formalizar cada seis meses, así que a lo largo de este verano podría volver a pedirlo. Lo más lógico, sin embargo, es que haya pasado un tercio de su condena para conseguirlo, algo que no sucederá hasta finales de este año.

Que el exduque de Palma desea dejar la cárcel cuanto antes, quedó en evidencia el pasado mes de marzo, cuando se supo que el Tribunal Constitucional rechazó admitir a trámite el recurso de amparo a la sentencia del caso Nóos. El alto tribunal estimó que el recurso carecía de especial trascendencia constitucional para ser admitido.

Deporte, religión... y tomates

Entretanto, Urdangarin distrae el encierro y la soledad, elegida en parte con él, con deporte, religión... y horticultura. Vigilado permanentemente por dos funcionarios que hacen turnos, el exduque, deportista de élite en tiempos, dispone de una bicicleta estática. La alterna con carreras por el patio cuando no hay ningún otro recluso y con su apego a la religión. Se ha comentado también que dispone de un pequeño huerto en el que cultiva tomates.

 

Las visitas de su familia han sido frecuentes, sobre todo de sus hermanos, que de manera continua pasan por la prisión abulense. Sus hijos y su mujer, al residir fuera de España, han ido menos de lo esperado aunque la presión mediática de los comienzos se ha ido relajando. La Infanta, consagrada al cuidado de sus hijos, ha tenido menos oportunidades de visitar a su marido.

Quizá en las próximas Navidades se produzca el reencuentro, si la estrategia del exduque y de su letrado sale bien.

 

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