27 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La respuesta no es generalizar contra los hombres, sino la prisión permanente

 

 

El asesinato de Laura Luelmo ha suscitado un lamentable debate culpabilizador del conjunto de la sociedad "heteropatriarcal" desde los mismos ámbitos políticos, sociales y mediáticos que, sorprendentemente, más energías han puesto en acabar con la única respuesta que tal vez pueda ser útil ante este tipo de criminales: la prisión permanente revisable.

Que el mismo Gobierno, con sus socios de Podemos, que ha impulsado la anulación de esa medida pretenda dar lecciones, señale a responsables colectivos e intente presentar este tipo de sucesos como una prueba de lo acertado de su política, es simplemente indecente.

Ayudar de verdad a las mujeres

Criminalizar de algún modo a todos los hombres mientras se auxilia al verdadero criminal no sólo es una indecencia jurídica e intelectual, sino también la peor manera de ayudar y auxiliar a las mujeres y a las víctimas potenciales, como señalan con todo el acierto y dolor los padres de Diana Quer, Mari Luz Cortés y tantas otras mujeres víctimas de crueles e inhumanos asesinos.

Harían bien en ser más discretos todos aquellos que quieren legislar para que criminales como el de Luelmo puedan salir a la calle y volver a matar

La prisión permanente revisable no condena a nadie a perpetuidad, simplemente impide que el Estado tenga la obligación de liberar a delincuentes que sigan siendo un peligro público.

Lamentables políticos

No es el "heteropatriarcado" quien asesina, como han pretendido difundir dirigentes políticos como Alberto Garzón o sugerido la mismísima vicepresidenta Calvo, sino hombres con nombres y apellidos, historiales penales en muchos casos y, como parece en el tristísimo episodio de Luelmo, beneficiarios de increíbles beneficios penitenciarios en forma de permisos.

Eso es lo que hay que debatir y enjuiciar, sin pasiones desbocadas pero también sin vergonzantes negaciones de la realidad que, a más inri, se tapan con ideología barata al respecto de un valor, el de la igualdad, unánimemente defendido por el conjunto de la sociedad. Mientras, harían bien en ser más discretos todos aquellos que irresponsablemente quieren legislar para que criminales como el de Luelmo puedan salir a la calle y volver a matar.

 

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