La ciudad no es para mí. ¿Comprometidos con quién?

La denominada nueva política empieza –como todo- por los nombres. Es sabido que nombrar es empezar a poseer.

La denominada nueva política empieza –como todo- por los nombres. Es sabido que nombrar es empezar a poseer. ¿Cómo le pondremos, cariño? Suele ser la primera pregunta tras el positivo del test del embarazo.

Qué tiempos aquéllos en que si te salías del santoral resultabas inédito. O aquéllos otros por los que anda por ahí quien se llama Libertad, Anarquía, Republica o Constitución, que haberlos haylos.

El rosario de partidos extraparlamentarios que engrosan las antesalas electorales y la caja de las imprentas adjudicatarias de las papeletas, incluye curiosas acepciones desde la implantación de la democracia. Animalistas, partidarios del porro, fundamentalistas verdes, roqueros y poetas, compiten en inanidad con anarquistas, falangistas, carlistas y -me temo que en las próximas- franquistas reinventados.

Pero la nueva política es más fashion. No le fue muy allá a Rosa Díez con su trilogía de sustantivos –Unión, Progreso, Democracia- en su hégira desde el PSOE de Zapatero (ya veremos como le va a Irene Lozano en su viaje inverso). 

Rivera resultó más ingenioso con el simple epíteto y apenas alguna vez le han echado en cara la ausencia de género. “Ciudadanos y ciudadanas” resultaría de coña como denominación de origen. En english lo tienen más fácil con la marca del conocido reloj.

Me consta que no le molesta el apelativo de “coletas” al jefe de los morados no procesionales. Ni tantos chistes y bromas fáciles como se han generado cambiando la consonante de labial a gutural, o tiempos del verbo. Hay que echarle valor para usar el plural del presente de un verbo como denominación de origen. Aguantamos también podría haber sido. Ahora mismo se admitiría premonitorio.

En Italia, hay uno que se conoce como Fare (hacer) o Fermare (parar) y así le va. Y otro –extinguido- en Francia que llegó a tener casi mil afiliados y se llamaba Volèm viure al País. Como lo oyen.

Con el 0,01 de los votos apenas se mantiene en Alemania Despertar (wach auf) que defiende medicina alternativa y lucha contra la plaga digital entre otras cosas.

Pero lo normal son sustantivos sólos o adjetivados. Partido, unión, agrupación, izquierda, derecha, alternativa, etc. O la saga “convergencia/pdecat”

En la Comunitat: Compromís.

Algunas noticias recientes: Marzá desprecia a la concertada en formación del profesorado; Oltra arrea 40.000 pavos a Contracorrent (sindicato estudiantil indepe); Ribó apoquina 41.000 a Acció Cultural para cursos en catalán; Cultura excita a los colegios a visitar la expo independentista (y guarra) de Toni Miró; Nomdedéu (que así se llama el gachó), secretario de empleo, se divierte en una mesa redonda a favor de los “presos políticos”… Y así una larga lista.

Del 9 d`Octubre millor no parlar. Y la pregunta es ¿comprometidos con quién?

Usted mismo, querido lector.

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