31 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El sueño no confesable de la Princesa Leonor mientras lucía soltura en Oviedo

En su segundo año participando en la entrega de los premios, la heredera volvió a mostrar naturalidad y aplomo, convencida de su responsabilidad, aunque no pierda otras ilusiones.

La Princesa Leonor volvió a protagonizar otra jornada histórica para la Casa Real pronunciando su segundo discurso en los Premios Princesa de Asturias. Y todo con la lupa encima de ella, no solamente por las palabras desde el atril, sino también por la puesta en escena, ya que a pesar de su edad, los nervios le pasaron factura en algunas ocasiones. Sin duda, Leonor sabe qué destino le espera, pero tampoco olvida las ilusiones que puede albergar cualquier chica de su edad.

"Ha pasado un año desde que participé por primera vez es esta ceremonia y no voy a olvidar ese 18 de octubre de 2019. Por su significado y por todo el cariño que recibí. Estoy muy agradecida por ello. También hoy es emocionante para mí estar aquí de nuevo. Es el 40 aniversario de la Fundación y mi compromiso con ella, con los premiados y con Asturias crece firme y sólido" comenzó diciendo la Princesa Leonor con seriedad en el rostro y sentido de la responsabilidad.

 

Una parrafada que, a juicio de Carmen Enríquez, una de las mayores expertas en la Casa Real, encierra en la forma y en el fondo el compromiso asumido por la futura reina. "La Princesa de Asturias se ha convertido ya, sin sombra de duda, en una joven que empieza a afrontar su papel de Heredera de la Corona en todos los sentidos", escribe en La Razón.

"Físicamente, su aspecto es de una gran dulzura, sus rasgos son delicados y armónicos, su figura es esbelta y espigada, su voz es aún muy suave, pero no carece de firmeza", prosigue la veterana periodista, que también destacó la falta de gestos cómplices y de "sonrisas" compartidas con su padre, como otro detalle que muestra la conciencia responsable de la princesa ante la gravedad del momento que atravesamos.

"Taconcitos de charol"

Pero es inevitable recordar que se trata de una adolescente que vive un momento de transición tanto en su vida como en el papel de Estado. Y así se producen situaciones un poco confusas como en su propia vestimenta, caso del top brillante y los "taconcitos de charol" que lució en la ceremonia. "En guerra con tu cuerpo y tu armario", se lee en una de las crónicas del evento de El Mundo.

Y es que Leonor ha de afrontar un papel que, sopesado fríamente, aterrorizaría a cualquier adolescente. De hecho, según cuenta El Español, si a la primogénita de Felipe VI le preguntaran qué es lo que quiere ser de mayor, como ocurrió el pasado verano y su madre no la dejó responder, lo tendría claro. "Te dirá que no lo tiene decidido, que tiene que pensar qué va a estudiar. Todo el que conoce a Leonor sabe que a esa pregunta nunca contestaría Reina", asegura la madre de una amiga de la Princesa de Asturias.

 

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