Volswagen y el cambio climático

Jaime Navarro.

Jaime Navarro.

Sobrecoge estos días recordar a nuestro tan llorado Félix Rodríguez de la Fuente que en un vídeo profético que circula por internet ya en blanco y negro y en plenos 70 nos advertía con su pasión desbordada tan característica del grave peligro que nos acechaba con la sobreabundancia de materiales plásticos. Este genio español, adelantado simpar de la conservación de la naturaleza, es en nuestro país el padre o el abuelo de todos los ya ecologistas que desde los puntos más dispares de nuestra geografía se lanzaron a nuestros campos, a nuestras aguas o a nuestros mares para darse un baño de realidad, de conocimiento, adoración  y amor sin fin a nuestra  variopinta y tan bella naturaleza.

Y hete aquí que fruto de todo ello y de nuestra integración en la civilizada Europa que nació en nuestro país incluso el derecho ecológico como ese cuerpo normativo que mayormente desde los ámbitos administrativos y penales ha pasado a proteger específicamente y con celo a la naturaleza; preventivamente y contra los irresponsables o desalmados que sin miramientos la dañan o la degradan. Siendo que más recientemente surgió en 2015 el grave caso Wolksvagen por el cual y muy sorprendentemente un alto directivo de la firma confesó en público jocosamente, casi como en un monólogo del club de la comedia, que en efecto habían creado sus ingenieros un dispositivo informático en los motores de los Wolksvagen y audis mayormente coches, furgonetas y camiones que en número de unos setecientos mil circulan por nuestras calles y carreteras, de tal modo que este artilugio informático permite disimuladamente contaminar más de lo dicho por el concesionario cuando inocentemente compramos el vehículo. Y también estaba diseñado para que tal fraude no fuera detectado incluso en las periódicas y obligatorias ITV. Porque, por ingenieros en Alemania no iba a ser, claro.

El caso es que ahora los cientos de miles de afectados en España  y como tantas veces ocurre gracias a Europa, en concreto esta vez gracias a la Justicia Alemana, van a poder reclamar las justas indemnizaciones que les tocan por haber sufrido la compra de estos vehículos que ocultamente eran altamente contaminantes. Por lo que no lo duden más y acudan como siempre a sus abogados de confianza, pues como en aquella recordada película de la época precisamente de "Félix vente a alemania, Pepe" del genio Landa, esta vez nos tocará para tener Justicia que irnos hasta el Rhin, a la patria pionera precisamente del ecologismo más avanzado tanto científico como político. Donde sin duda se han tomado muy en serio este gravísimo fraude y atentado de la multinacional alemana contra el medio ambiente.

Esta indeseada contribución pues de la excelsa ingeniería germana al catastrófico cambio climático que ha propiciado un ecologismo urgente y de última generación capitaneado sin duda y con gran éxito por la popular niña sueca Greta, estos días ya en España como asistente de excepción de la multitudinaria cumbre del clima que celebramos en Madrid.

(*) Jaime Navarro es abogado especialista en estafas bancarias

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