El primer vuelo

¿Has pensado alguna vez el esfuerzo que supone para los animales, por ejemplo los pájaros, sacar adelante a su prole?

Aunque la primavera llegó con la actividad humana en modo “pausa”, como no podía ser de otra forma la vida ha seguido su curso, pese a las personas.

A quienes nos gustan las aves hemos podido escucharlas y verlas, si bien desde la ventana, como nunca antes lo habíamos hecho en las ciudades.

Para la mayoría de los habitantes de este planeta la primavera es sinónimo de despertar y ponerse en marcha. Las horas de luz diarias poco a poco se van incrementando, las temperaturas van dejando atrás el rigor invernal, la savia de las plantas comienza a mover y los animales encuentran condiciones adecuadas para la su descendencia. En definitiva, la vida se acelera.

Pero que todo se vea más luminoso no implica que sea sencillo.

¿Has pensado alguna vez el esfuerzo que supone para los animales, por ejemplo los pájaros, sacar adelante a su prole?

Para empezar, hay que buscar un lugar donde poner los huevos...o construirlo, que todavía es más complicado. Barro, ramillas, hierba, plumas,...cualquier elemento puede servir, dependiendo de la especie. No quiero pensar las horas y los viajes que supone construir un nido, muchos de ellos perfectas obras arquitectónicas.

A continuación, una vez puestos los huevos, hay que mantenerlos en condiciones adecuadas y desde ese momento, el cuidado, protección y vigilancia van a ser constantes, por no hablar de la búsqueda de alimento cuando los polluelos rompen el cascarón.

Y si costoso es hacer que cada día ganen gramos y que las plumas lleguen a envolver sus cuerpos, no es menos difícil que se mantengan a salvo.

Fuertes ráfagas de viento y tormentas con intensas lluvias se convierten en una amenaza para la estabilidad de los pollos.

Por no hablar de los predadores que siempre acechan, entre los que se encuentran, cómo no, el ser humano.

Las podas, si se realizan en época de nidificación, causan estragos.

Devastadores también son los desahucios, muchas veces a golpe de escoba, de quienes se creen con derecho de ocupar todos los espacios y negar unos míseros centímetros cúbicos de su fachada a aquellos con quienes compartimos planeta.

Por no hablar de los fitosanitarios con que inundamos cualquier zona vegetada, vaya destinada o no a consumo, o los efectos del cambio climático, del que somos responsables.

Si los polluelos logran salvar todas estas adversidades y sus progenitores se mantienen con vida durante este tiempo, cuestión no baladí, llega entonces el momento más complejo. El momento en hay que echar a volar.

En casa, que hemos recogido y sacado adelante polluelos de todo tipo, el momento de la suelta es el que más nos preocupa. Y lo hace porque supone arriesgarlo todo sin posibilidad de enmendar errores.

Y eso es lo que les pasa a los pájaros cuando se lanzan en su primer vuelo. Cualquier fallo de cálculo implica que las posibilidades de sobrevivir se reduzcan prácticamente a cero.

Así que estos días es muy probable que te encuentres algún pequeñajo perdido.

Aunque siempre es complejo tomar una decisión, lo recomendable es, si está en un sitio donde no corre peligro inminente, esperar porque seguro que su padre o madre estarán cerca y en ese caso, es probable que consigan hacer que vuelva al nido.

Si corre peligro o después de esperar un tiempo prudencial los adultos no dan señales de vida, intenta darle otra oportunidad.

Llévalo a casa y mételo en una caja (con orificios para que pueda respirar). Con la oscuridad estará más tranquilo.

Intenta darle un poco de agua, pero con mucho cuidado. No le fuerces porque podría pasar a su tráquea, llegar a los pulmones y ahogarlo.

Y busca alguna asociación especializada en aves que pueda aconsejarte sobre los siguientes pasos a tomar. Es importante que no llames pensando que se harán cargo del animal. Es posible que en algún momento lo puedan hacer, pero lo más probable es que estén saturadas y no puedan más que ofrecerte recomendaciones. Recuerda que las personas voluntarias de estas organizaciones son personas como tú, que tratan con sus propios medios de ayudar a los animales en sus propias casas y por desgracia, siempre hay un límite.

Te advierto que no va a ser fácil sacarlos adelante y que va a suponer un trabajo intenso que va a durar varias semanas. Vas a sentir miedo e impotencia y no hay nada que garantice que todo ese esfuerzo tenga final feliz.

Sin embargo, sí puedo asegurarte un par de cosas.

La primera, que en los casos de riesgo, si no actúas su muerte está asegurada. Para ellos no habrá otra oportunidad. Tú eres su única opción.

La segunda, que cuando consigues sacar adelante a uno de estos animales, lo sueltas y vuela libre, la satisfacción que sientes es tan grande que supera, con creces, cualquier esfuerzo previo.

Pase lo que pase, nunca dejes de intentarlo.

*Coordinadora provincial de PACMA en Valencia

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