Para nosotros, estas personas con discapacidad sí son lo primero

La autora explica la realidad de los centros ocupacionales, que suman ya diez meses de impagos de la Generalitat. Reclama un calendario de pagos y más empatía por parte de los políticos

La visibilización real del colectivo de la discapacidad intelectual vino con la película “Campeones”, merecidamente nominada a los Óscar, donde plasma a este colectivo tal cual es, sin trampa ni cartón. Ahora que ya saben cómo son estas maravillosas  personas, lógico es que sepan también la terrible realidad de las financiaciones de los gobiernos. Los problemas que aparecen por temas presupuestarios para poder atenderlos debidamente.
Los días elegidos fueron 21 y 27 de septiembre. Un centro ocupacional, apoyado por padres y tutores, se manifestó delante del Palau de la Generalitat. Sus carteles y protestas se hicieron oír. Vimos cómo lo daban todo para salvar su centro, ese sitio donde van diariamente y que les da la vida, porque se relacionan entre iguales, realizan un trabajo remunerado que les hace sentirse útiles y satisfechos, tienen derecho a la comida (tristemente, para algunos, la única comida del día) y además  se integran en la sociedad a través de múltiples actividades organizadas por los profesionales.

En definitiva, se trata de ´su casa´, y allí se sienten seguros, felices y constantemente atendidos, además de tener acceso a servicios muy útiles para su correcto desarrollo , como fisioterapeuta, psicóloga, educadores, higiene personal, deportes… entre otras cuestiones que ya hemos mencionado en otros artículos.


Frases tan intensas y certeras como:
No somos vuestras marionetas"
“Entonces, ¿por qué unos cobran y otros no?”
“Porque seguimos más vivos que nunca, porque no nos rendimos”
“Por el respeto y dignidad de la discapacidad, porque nosotros NO entendemos de política"


Y algunas pancartas más hechas artesanalmente por ellos mismos se  agitaban fuertemente, poniendo la pasión que sólo ellos saben poner… personas que necesitan de otras personas, gente que no quiere estar desamparada pero que las circunstancias las dejan en jaque. Familias que sufren porque la sociedad de alguna manera les vuelve a dar la espalda.
Tanto profesionales, familiares como usuarios,  ellos lo dieron todo, porque sí entienden la situación y salieron a la calle a ejercer su derecho constitucional de manifestarse libremente y dar su opinión. En este caso, su queja, su reivindicación justa. Tienen que darse cuenta de que es otra cuestión importante en una sociedad reglada, estructurada y bien organizada.


Se leyó un manifiesto muy significativo en el que:
Se exigía el pago de la deuda (9 meses sin cobrar, con un parche de pago de 4 meses que no cubre para casi nada).
Un calendario de pagos.
Y Abono de intereses, decir que estos centros ocupacionales han tenido que pedir un crédito con el correspondiente abono de intereses
Casi un mes después y siguen igual, todo son buenas palabras y palmaditas en la espalda, demagogia por doquier, pero el dinero sigue sin llegar. Hay que pagar alquiler, agua, luz, catering y sueldos. La inmensa paciencia de los propietarios del local y de la empresa de catering que saben de la problemática.

Son humanos que demuestran una vez más de la solidaridad de las personas. Como podrán entender, en esta situación el mantenimiento de dichos centros ocupacionales es casi imposible. No se puede sostener de esta forma y la cantidad de problemas aparecen; la resistencia a la fatiga llega a su extremo por falta de medios obvios.

¿Cuándo piensan reaccionar los responsables políticos, bajar a pie de calle y ver la realidad de los centros, de estas personas especiales y de sus familias? ¿Cuándo nos van a visitar y se van a hacer la foto para parecer solidarios?

Un profesional tiene que comer y vive de su trabajo. Es indigno que “no cobre sus servicios” y más aún cuando el trabajo de un educador social y el resto del equipo son profesiones de vocación, porque esta profesión no se puede entender de otra forma.
¿Cuándo piensan reaccionar, bajar a pie de calle y ver la realidad de los centros, de estas personas especiales y de sus familias? ¿Cuándo nos van a visitar y se van a hacer la foto para parecer solidarios?

No nos damos cuenta de que la preocupación es urgente. Dejémonos de demagogia y vamos a ser sensatos, razonables. No seamos el pez que se muerde la cola.
¿Para cuándo establecer unas bases serias de trabajo y funcionamiento sin fracturas?
¿Siempre vamos a ser un sector olvidado?
Lo peor, que no hay certeza y compromiso de pago en breve pues somos insignificantes para aquellos que deciden nuestro futuro.

*Grupo EmeDdona.

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