27 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así se enfadaba Pedro Sánchez por preguntarle si pactaría alguna vez con Bildu

Otegi, ante el espectro de Sánchez

Otegi, ante el espectro de Sánchez

El líder del PSOE queda retratado con una demoledora secuencia de imágenes, declaraciones y vídeos virales que demuestran cómo hace lo contrario de lo que promete sin pestañear.

 

 

Pedro Sánchez firmó en pocas horas dos pactos opuestos entre sí: uno con Ciudadanos y otro con Bildu, ambos sobre medidas económicas que se combinan igual de bien que el agua y el aceite. Mientras Inés Arrimadas aclara qué tal noche ha pasado tras pegarse un atracón a Fantas y Otegi explica si la reforma de la reforma laboral que el Gobierno modificó a medianoche es suficiente, quedan algunas imágenes virales de la cruel hemeroteca del líder socialista.

Con una decena de cargos socialistas asesinados por ETA, sin la condena de Batasuna ni de sus herederos de Bildu; pactar con este partido cualquier cosa le hubiera parecido una locura a los propios seguidores socialistas, tal y como el propio Sánchez ha reconocido incontables veces en los dos últimos años... antes de hacer exactamente eso desde la moción de censura a Rajoy:

 

 

Los volantazos de Sánchez, que también pasó de firmar el 155 a pactar la moción de censura con los mismos partidos de los que dijo que jamás sería presidente con sus votos, deja además en evidencia a sus barones regionales: los Page, Lambán, Puig o Vara no soportan las alianzas con la nueva Batasuna y temen el impacto electoral que eso tiene en sus regiones.

Ojo al mensaje del presiente de Aragón, Javier Lambán, aplaudiendo el acuerdo con Cs y repudiando a la vez  a Bildu, sin nombrarlo, sin saber lo que se cocía en el Congreso entre su partido y el de Arnaldo Otegi:

 

 

Si la viralidad de este acuerdo hecho a jirones y engaños llega a Bruselas, puede haber problemas gordos: no parece compatible esperar una ayuda económica histórica, en la fórmula que sea, con aplicar medidas en la dirección opuesta a la que Europa quiere para los mercados laborales. Algo tan obvio que hasta economistas cercanos al PSOE como José Carlos Díez se ha visto obligado a denunciar:

 

 

Para el Gobierno, esto es la llamada "geometría variable". Para el resto, o muchos de ellos, se parece más a cierto juego que se desarrolla, en plena calle, con tres cubiletes, un dado y algunas apuestas tramposas.

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