23 de noviembre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Peñafiel tira del "momento Nadal" para poner sobre la mesa una pifia de la Reina

Jaime Peñafiel.

Jaime Peñafiel.

No desperdicia ocasión para "disparar" contra los miembros de la Familia Real. Da igual que coincida con los Premios Princesa de Asturias o que sea el miembro más profesional de la Casa Real

No contento con sacar a relucir la presunta mala relación que Doña Sofía tiene con sus nietas Leonor y Sofía el día de los Premios Princesa de Asturias, este fin de semana Jaime Peñafiel aprovechó que el triunfo de Rafa Nadal en Roland Garros estaba aún reciente para recordar en su columna de LOC un episodio, a su juicio, de dudosa profesionalidad de la Reina Emérita

Todo al hilo de que Nadal ganó su tercera copa francesa sin la presencia de personalidad alguna del Gobierno ni de la Casa Real, lo que le recordó la anécdota sucedida hace ya muchos años, en 2005, cuando un Rafa de 19 años llegaba, por primera vez, a una final frente al argentino Mariano Puerta y allí estaban en el palco los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía.

Aunque el periodista apunta que ni él ni nadie ha puesto jamás en duda que Doña Sofía es una "gran profesional", como dijo el Rey Juan Carlos, no se priva de recordar que en aquella final "la hoy Reina madre no se comportó como la profesional que era".

También añade que entonces no tuvo respeto a un Nadal que ganaba por primera vez el Roland Garros porque "cuando nuestro campeón luchaba a brazo partido por ganar se produjo un hecho sorprendente e insólito: la Reina de España se levantó y abandonó rápidamente su asiento junto al Rey y también el estadio Philippe Catriel de París".

Fue porque "antepuso sus sentimientos de madre y abuela a sus obligaciones como reina consorte". Añade Peñafiel que fue porque "nada más finalizar el primer set, una llamada telefónica a las 15.15 por su móvil comunicándole que su hija Cristina había dado a luz no al primero, ni al segundo, ni al tercero de sus hijos sino al cuarto. Por primera vez, olvidó, irresponsablemente, que tenía servidumbres y obligaciones como reina consorte. Y en modo alguno estaba justificado que abandonara el estadio, a su marido el Rey y a Rafa Nadal".

Vamos, que "pensó que su obligación primordial era estar cuanto antes junto a su hija aunque ese “crítico” e “importantísimo” momento del parto había ya pasado porque su nieto, una niña, ya había nacido. Pero decidió volar desde París a Barcelona, adonde llegaba utilizando el avión real –¿a cargo del presupuesto nacional o de los dineros de Don Juan Carlos?–, avión que volvería para recoger al Rey cuando el jovencísimo Rafa Nadal se proclamaba por primera vez Campeonísimo de Roland Garros sin los aplauso de Doña Sofía". Motivo por el que clama indignado para concluir que "¡Menudo desaire real!". 

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