24 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El secuestro de Telemadrid

La diputada del PP en la Asamblea de Madrid denuncia la insólita ausencia de elecciones sindicales en la empresa pública y la relación con la gestión de su polémico Director General.

 

 

Comienza 2020, un año que promete ser políticamente muy convulso y tenso. Mientras Pedro Sánchez se alía con golpistas (“la gobernabilidad de España me importa un comino”, proclamaron desde la tribuna los de ERC); con populistas bolivarianos dispuestos a hacer el discurso del odio mientras sus Señorías del PSOE se dejan las manos de tanto aplaudir al líder comunista; y con los portavoces políticos de la banda terrorista ETA, Madrid garantiza ser dique de contención de las políticas socialistas que allá, donde se han aplicado han traído consigo el desastre.

Con tanto titular escandaloso que está dejando la traición del PSOE, pasa desapercibida la situación injusta y antidemocrática que están sufriendo los trabajadores de Telemadrid: 8 años sin elecciones sindicales, lo que permite a los de siempre “okupar” los sillones de representación.

Una situación, sin embargo, que refleja perfectamente cuál será el próximo paso que dará este gobierno: la podemización de todo lo público y de todas las instituciones. No en vano Lastra, Iglesias y Sánchez situaron en sus discursos frentistas a la derecha fuera de lo que ellos entienden por democracia.

En el PP lo venimos denunciando desde el inicio de legislatura en la Comisión de Control de Radio Televisión Madrid: el comité de empresa de Telemadrid carece de legitimidad democrática. Contamos en nuestra denuncia con el apoyo reciente de Vox y Ciudadanos, lo que celebramos. El PSOE y los dos Podemos de la Asamblea, las izquierdas, justifican como pueden el no poner urnas en Telemadrid. La democracia secuestrada.

 

Desde noviembre de 2011 los trabajadores de Telemadrid no han podido ejercer el derecho que sí que tienen el resto de empleados de otras empresas públicas y privadas de nuestro país. Allí, en la tele y la radio que sufragan de sus impuestos los madrileños, moran desde hace décadas unos personajes que han ocupado los puestos de delegados y liberados sindicales.

A algunos ni se los conoce, tanto tiempo hace que no aparecen. Además, en el momento actual, el número entre delegados y liberados supera la treintena, cuando por número de plantilla sería discutible si les corresponderían trece o diecisiete asientos (a repartir entre ellos y un nuevo actor en alza que les podría arrebatar unos cuantos sillones).

 

 

 

De convocar elecciones algunos tendrían que volver a trabajar como un empleado más. Sí, he ahí la madre del cordero de tanto ataque contra el gobierno de la Comunidad de Madrid.

Los jefes de los sindicatos verticales de la casa tratan estos días de disimular el secuestro de Telemadrid organizando manifestaciones políticas (contra el PP, por supuesto, que lo del tonto y la linde ya se sabe).

Manifestaciones en las que pide, entre otras cuestiones, que se renueven unos medios técnicos que los mismos sindicatos y el actual director general de Telemadrid certificaban en el año 2017 que estaban en perfectas condiciones. Se quejan también de que no se contrata personal suplementario para deportes, pero ocultan que se puede licitar sin problema y que hay 19 magníficos profesionales en plantilla de forma indefinida para cubrir tales eventos.

En realidad, lo que buscan los chicos del comité de empresa es convertir en fijos discontinuos a unos cuantos amigos.  Y cuando todos esos amigos, que desde Podemos cifran descaradamente en todos los despedidos del ERE de 2013, convocarán elecciones.

Un escándalo

Un escándalo en toda regla, del cual no puede sustraerse, en virtud de lo determinado por el Tribunal Supremo en su sentencia de 11 de abril de 2001 y  el artículo 1.2 del Real Decreto 1844/1994, de 9 de septiembre, la propia dirección y el Consejo de Administración de Telemadrid, ya que la empresa sufrió en 2013 una disminución de plantilla.

A falta de acuerdo para proceder a una nueva convocatoria sindical que contemple dicha reducción de plantilla y, en consecuencia, del número de representantes sindicales, la empresa puede controlar los presupuestos previstos en el 10.1 LOLS, así como denegar prerrogativas a los sindicalistas. Por tanto, la dirección de Telemadrid puede ayudar a restablecer la anomalía democrática que vive la mercantil pública. Algo que a buen seguro hará.

Pero que lo tengan claro: desde el PP seguiremos pidiendo lo lógico en democracia: libertad, también para Telemadrid.

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