Un gigantesco paso atrás

Bolsonaro ha confirmado que tiene covid-19 después de meses negando la devastación de la pandemia

Bolsonaro ha confirmado que tiene covid-19 después de meses negando la devastación de la pandemia

Muchos nos preguntamos si es de verdad el mejor momento para llevar a cabo las elecciones gallegas y vascas

Con preocupación, pero sin sorpresa, asistimos en Europa, y particularmente en España, a rebrotes del coronavirus que ponen en peligro todos los avances logrados mediante el sacrificio colectivo que fue el confinamiento forzoso. Muchos nos preguntamos si es de verdad el mejor momento para llevar a cabo las elecciones gallegas y vascas, pese a lo que digan sus respectivas juntas electorales, dado que persiste el confinamiento por rebrotes en parte de sus territorios.

 

No salen mejor paradas otras regiones del mundo, como el continente americano, de donde llegan desoladoras noticias de epidemia desbocada en Ecuador, con los muertes apiñándose en las calles; Brasil, donde su muy negacionista presidente Bolsonaro ha sido finalmente infectado por el virus, pero sigue dando iguales muestras de falta de sentido común, quitándose la máscara durante una rueda de prensa sabiendo que es positivo.

 

Estados Unidos, por su parte, vive en más de la mitad de su territorio importante rebrotes y acumula más de 135.000 fallecidos desde que comenzara la crisis. En poco o nada ayudó la tardanza de Trump en reconocer, siquiera parcialmente, la gravedad de la situación y promover con el ejemplo el uso de medidas sanitarias como llevar la mascarilla. Quizá sea porque, aparte de ser inconsciente, comienza a ver peligrar su reelección (que el rapero Kanye West anuncie que se presentará a la presidencia debe haberle causado terror).

 

La cantidad de escépticos que se resisten a tomar medidas contra el coronavirus va reduciéndose con el tiempo, aceptando el uso de medidas higénicas preventivas simples, cuya eficacia ha quedado ampliamente demostrada.

Entre los seguidores de Bolsonaro o Trump, porcentajes cada vez más amplios han quedado convencidos de la necesidad de protegerse, pese a lo que digan sus líderes. Pero el daño está hecho, pues no contribuyeron a la contención en la etapa temprana de la epidemia, habiéndose producido contagios y muertes innecesarias y prevenibles.

 

La reactivación del tránsito mundial de personas y mercancías, aunque positiva e ineludible, conlleva riesgos. Los casos importados han vuelto a crear brotes en países que ya controlaban el virus, no obstante, el frente que nos crea más problemas son los casos producto de reuniones familiares, donde las medidas de seguridad se relajan o desaparecen, y los de exposición prolongada en el centro de trabajo. Tampoco ayuda que ahora, tras haber estudiado mayores evidencias sobre el virus, un grupo de científicos apunten a la posible transmisión aérea de la enfermedad.

 

No bajemos la guardia, o daremos un gigantesco paso atrás.

 *Abogado y politólogo.

 

 

 

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